Viajar y entrenamiento de fuerza.
A veces puede resultar complicado combinar un viaje de larga estancia con el entrenamiento de fuerza. Generalmente, creemos que necesitamos un gimnasio para hacerlo, o si no, el trabajo no tiene mucho sentido. Para mí, es todo lo contrario.
Son días para disfrutar, recargarnos de energía y volver aún más fuertes.
Es una opción ir al lugar de vacaciones y buscar gimnasios por la zona. Se puede hacer, pero creo que estar de vacaciones significa desconectar y cambiar el chip: relajarnos, salir de la rutina y practicar actividades fuera de ella.
Pero por supuesto, si queréis entrenar, también es viable. No estoy diciendo que no se deba hacer, sino que en caso de que os cause estrés o ansiedad tener que buscar un gimnasio o tiempo para el ejercicio, será mejor no hacerlo durante esos días y volver a la rutina cuando hayáis terminado esas merecidas vacaciones.
Lo que yo suelo hacer durante esos días es entrenar con mi propio cuerpo, ya sea con TRX o con unas bandas de resistencia, que no ocupan mucho espacio en la maleta. El momento de hacerlo también depende de gustos, y aunque prefiero realizarlo por la tarde, dependiendo de cuál sea el plan turístico, puedo cambiarlo a la mañana, lo cual me deja todo el día por delante. Cada viaje tiene sus propias características y sabréis encontrar el momento más oportuno.
Aumento también mi número de pasos diarios conociendo los lugares que visito. Si es en la playa, hago un largo paseo mañanero o al atardecer. Intento fluir y hacer lo que me apetece. Me encanta moverme descubriendo el nuevo lugar, es mi pasión.
Es importante que, si vais en pareja o en compañía, compartáis con esas personas el gusto por el movimiento y el entrenamiento, siempre os resultará más fácil disfrutar del viaje. Y si vais sol@s, será más sencilla la organización de las distintas actividades.
Sentíos libres de hacer lo que os apetezca. Disfrutad de esos días, fluid con el lugar y sus maravillosas opciones.
Salud y vida!💪🏽🤟🏿
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