La mejor “dieta” para adelgazar
Con sinceridad: esto no existe. Siento defraudarte. Te aconsejo leer con atención para ver las razones.
La mayoría de nosotros hemos pasado por un proceso de pérdida de grasa en algún momento de nuestra existencia. Hemos hecho una dieta muy restrictiva, hemos “adelgazado” y lo hemos retomado dónde lo dejamos. Es la pescadilla que se muerde la cola. Rápido, complicado de hacer, con mucha ansiedad, sufrimiento y para acabar volviendo a empezar. Las primeras veces funciona en el corto plazo: perdemos peso, nos vemos mejor y nos ponemos contentos. Aunque realmente, hemos perdido masa muscular, líquidos y menos grasa de la que pensamos, incluso algunos parecen como si se hubieran derretido, ya que el organismo no reconoce si vivimos en una época de abundancia o de escasez. Por ello, siempre guarda reservas en forma de grasa por si faltara la comida en algún momento.
En los casos de mucha pérdida de peso en poco tiempo (unido a no realizar entrenamiento de fuerza), nuestro cuerpo pierde más masa muscular que grasa. Esto sucede porque no estimulamos nuestros músculos, el organismo no ve una necesidad de mantener la masa muscular y la utiliza como energía. De esta manera, debemos ser conscientes de la importancia de realizar este deporte para mantener la máxima cantidad de músculo y así, vernos más “tonificados”.
Hace un par de años descubrí que se puede realizar de una manera sostenida en el tiempo, sin sufrir y disfrutando del proceso. ¿Cómo? Esto es lo que me funciona.
Es decisivo combinar esta dieta con una vida activa (realizar más pasos), aprendiendo a controlar el estrés y el descanso, e intentando realizar algún tipo de deporte, el que más nos guste, (caminar no es un deporte, debe ser una actividad que hagamos a diario).
Es verdad que el trabajo con pesas será una ayuda muy valiosa para mantener el músculo y no vernos flácidos.
Una vez tengamos todo lo anterior interiorizado como un hábito, perder grasa resultará mucho más sencillo.
En lo que respecta a la nutrición, debemos comer todo tipo de alimentos: legumbres, carnes, pescados, huevos, verduras, frutas. Nuestras hormonas para la saciedad harán el resto. Un secreto: podemos comer aquello que nos dicen que no se puede, pero evidentemente, de manera puntual.
(En estos casos siempre me refiero a población sin ninguna enfermedad).
Importante: no siempre lograremos que todo salga como esperamos, ni conseguiremos hacerlo perfecto, ¿sabes por qué? Porque no hacerlo perfecto es parte del plan y este objetivo será a medio y largo plazo, por tanto, mucha paciencia.
Durante este camino podemos descubrir qué es eso de la “dieta flexible”. Es la que mejor se adapta a todo tipo de contextos. Una dieta hecha por ti, que la has pensado, vivido y moldeado a tus apetencias, modo de vida y características personales. Esta dieta no restringe, sino que ayuda a que logres tus objetivos de nutrición y te hace consciente de lo que necesitas.
Los procesos de pérdida de grasa tan restrictivos no funcionan a largo plazo, son imposibles de sostener en el tiempo y vamos a volver a lo que estamos acostumbrados. Es más probable tener el conocido efecto rebote, volviendo a recuperar los kilos perdidos y añadiendo algunos más.
Así que es importante combinar una alimentación saludable y equilibrada con entrenamiento de fuerza. Deberá estar adaptada a nuestro contexto particular y a nuestras características personales.
Tienes que pensar que esto será tu estilo de vida, que irá unido a ti para siempre y que te debe servir de manera regular. Te convertirás, en cierta manera, en un ser humano diferente, más seguro de ti mismo y con mayor poder de decisión.
Salud y vida!💪🏽🤟🏿
Gracias un día más, siempre aprendiendo
ResponderEliminarMuchas gracias a ti!😉
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