Para adelgazar “hay que comer”.
Y algun@s me diréis, “eso es mentira, no puede ser”.
Evidentemente, tiene un gran depende, pero sí, en algunos casos puede ocurrir. Para conseguirlo deberemos ser conscientes de nuestros requerimientos calóricos, del descanso y del movimiento, como siempre apunto.
Lo explico:
Cuando tienes una alimentación equilibrada, comes todos los nutrientes que tu cuerpo requiere y además dispones de las calorías necesarias para tener energía, te vas a mover más, vas a tener mayor motivación y vas a querer seguir mejorando en aquello que te hace sentir bien en el ámbito físico: ya sea levantamiento de pesas, correr o cualquier otro deporte.
Por otro lado, las dietas hipocalóricas, generalmente, han sido entendidas como aquellas en las que te tienes que sacrificar mucho y comer a base de ensaladas, hervidos, pollo y pescado seco. Y esto no hay que hacerlo jamás, porque no conseguirás mantenerlo en el tiempo, te aburrirás y es posible que abandones.
Cuando durante un periodo anotas y pesas lo que ingieres, te haces consciente de la cantidad de comida que tomas y cuánto necesitas para conseguir el objetivo propuesto. Si no lo has hecho nunca, te recomiendo que lo pruebes y lo descubras por ti mism@.
Una vez aprendes a comer lo que necesitas, haces deporte y lo combinas con entrenamiento de fuerza, obtienes los beneficios, y por ende, duermes mejor, recuperas el equilibrio hormonal que permite a tu cuerpo y mente estar en armonía, y de paso, te sientes cada día con más energía.
Estamos hechos para movernos. Si no lo haces, te notarás con menos energía, con menos motivación, y aunque suene contrario, con más hambre.
En el momento que seas consciente de lo que necesitas, cuando haya algún día que salgas de esa “normalidad”, no ocurrirá absolutamente nada. Volverás al punto en el que lo “dejaste” porque habrás adquirido la constancia necesaria para tener mayor determinación, disciplina y una mentalidad más fuerte.
En el caso de que tu objetivo sea iniciar un proceso de pérdida de grasa (definición), vas a necesitar controlar los aspectos mencionados con anterioridad. De esta manera, te resultará más sencillo mantenerlo en el tiempo (adherencia). Con estos seis principios básicos podrás lograrlo:
1.Ingerir menos calorías de las necesarias, poco a poco y de manera controlada. Por ejemplo, si necesitas 2000 calorías diarias, deberías bajar de manera progresiva entre un 10-20% de esa ingesta. Ejemplo:
-Primera semana: bajar a 1900 calorías.
-Segunda semana: bajar a 1800 calorías.
-Tercera semana y cuarta semana a 1700 calorías.
2.Comer suficiente proteína, entre 1,5-2 gramos por quilogramo de tu peso. De esta manera, la pérdida muscular no será tan grande y estarás más saciad@.
3.Realizar entrenamiento de pesas entre tres y cuatro veces por semana.
4.Ser una persona activa, ya sea realizando pasos (entre 8.000-12.000 diarios será suficiente) o haciendo actividades cardiorespiratorias: bicicleta, remo, correr, etc.
5.Descanso de calidad (unas 7-8 horas de sueño) y control de estrés.
6.Ser paciente y constante. Definir es más sencillo que ganar masa muscular, pero si intentas perder mucha grasa en poco tiempo, perderás más músculo que grasa. Para optimizarlo debemos hacer un ciclo de entre 12 a 16 semanas, de manera gradual y paulatina.
Como conclusión quisiera recalcar que debemos ser constantes, ya que asentar unos nuevos hábitos en nuestra vida es difícil. Una mente abierta al cambio y un para qué fuerte, tendrá más posibilidades de alcanzar el éxito. Es probable que con todo esto consigas convertirte en una persona más disciplinada y así, conseguir el objetivo que te marcas. De esta manera, no habrá consecuencias negativas cuando te salgas de la pauta nutricional, porque al día siguiente la retomarás. Recuerda que no todo es blanco o negro.
Teniendo esto en cuenta, habrá más posibilidades de que consigas tu objetivo, aumentes tu autoestima y fuerza mental.
Salud y vida!💪🏽🤟🏿
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