Tus hábitos y tus acciones
Con la llegada del nuevo año hacemos propósitos para incorporar hábitos que nos aporten valor a nuestras vidas y la mejoren. Hoy escribiré sobre cómo podemos afianzarlos y que formen parte de nosotr@s siempre.
¿Qué es un hábito?
Es una acción repetida en el tiempo que nos ayuda a asegurar una actividad que queremos implementar. Por ejemplo, cuando me levanto por la mañana, salto de la cama y voy al baño. Me lavo la cara y como desde siempre lo he hecho así, se convirtió en un hábito.
Existen buenos y malos hábitos para nuestra salud. Por un lado los que ayudan a sentirnos bien, como hacer deporte, comer saludable o leer libros para aprender sobre cualquier cosa. Y por otro, los que a largo plazo nos destruyen, como fumar, beber alcohol, el sedentarismo, etc.
Pero si queremos cambiar un mal hábito, no lo podremos hacer desaparecer de la noche a la mañana. Se necesita determinación y constancia para afianzarlo en el tiempo. Y sobre todo, un por qué y un para qué contundente. Estos factores que nos ayudarán a acercarnos a nuestros nuevos propósitos no son fáciles de conseguir. La determinación y la constancia van de la mano, pero para llegar a ellas, necesitas la voluntad y la actitud suficientes, para en muchos casos, soportar las dificultades y las incomodidades que existen en cualquier cambio en nuestras vidas. Y eliminar un hábito negativo cuesta mucho.
Por ejemplo, quien te diga que cierta “dieta” te ayudará a adelgazar en dos semanas y que no volverás a engordar, o que dejar de fumar sólo con tu voluntad hará que lo consigas, te está engañando. Es muy jodido extinguir un mal hábito de nuestra vida, por eso la voluntad y la actitud son el principio para lograrlo, pero nunca será suficiente.
La determinación, la constancia y la disciplina se consiguen con el tiempo, con una lucha interna y con un trabajo consistente diario. Es decir, se obtienen de manera cotidiana, con pequeños objetivos y humildes victorias. Aunque también requiere de pequeñas derrotas que te ayuden a seguir alerta para que no bajes la guardia.
Lo ilustraré con otro ejemplo:
Quieres comenzar a tener el hábito de la lectura. Pues bien, un buen inicio seria comenzar a leer entre cinco y diez minutos diarios. Un libro de tu interés o que lleves tiempo queriendo ojear. De esta manera, puedes descubrir que tienes la oportunidad de leer, y que incluso, puedes dedicarte a hacerlo más. Asentar este hábito te llevará un periodo de tiempo, pero descubrirás que el camino que has comenzado, y que podría ser largo para normalizarlo, no es una línea recta ascendente en la que cada día lo haces todo perfecto, si no que probablemente existirán errores.
Por tanto, para eliminar un hábito negativo o para incorporar uno nuevo más saludable, deberemos hacer pequeños cambios en nuestro contexto, tener un por qué para esa nueva costumbre, una determinación constructiva para superar los baches del camino y una disciplina para continuar a pesar de los mismos.
Ser constante es una lucha interna que forja una mentalidad cada día más fuerte. Esto nos ayudará a afrontar la vida con el foco en lo que debemos cambiar, aprender y mejorar.
Sigue el camino, sigue adelante.
Salud y vida!💪🏽🤟🏿
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