Una versión mejor de ti.


(Es recomendable que leas el post del lunes antes de leer este).

El lunes pasado escribí sobre un tema que es fundamental para iniciar un proceso de cambio: exponernos a experiencias y a personas con ideas diferentes para salir de nuestro espacio de confort y ampliar la mentalidad. De esta manera, lograremos expandir horizontes, aprender nuevas maneras de entender el mundo y poder empatizar con otras creencias.

Pues bien, este viernes me gustaría hilarlo con el tema que plateo hoy: una versión mejor de ti. Y es que esto va de la mano con exponerse a aventuras nuevas, descubrir información inédita y ser más humilde. Por tanto, obtendremos una mayor oportunidad de encontrar en otros planos de la vida (sea el físico, el mental y el espiritual), vivencias que nos puedan ayudar a estar en paz. 
Esto no es sencillo, es un trabajo diario que va unido a la propia felicidad y al autoconocimiento respecto con lo que nos rodea. Cuanto mejor estemos con nosotros mismos, es probable que tengamos más ganas de investigar otros horizontes, salir de la comodidad y estar dispuestos a ser modestos.
Alcanzar una meta no es un compromiso fácil. El acuerdo contigo mismo para ser un poco mejor cada día empieza en el presente, cambiando pequeñas costumbres y hábitos. Las transiciones son momentos enrevesados que puede convertirse en obstáculos incómodos para nuestra vida, pero os puedo asegurar que vale la pena intentarlo. No es sólo por salud mental, sino también para el resto de aspectos de nuestra existencia.
Postergar un placer a corto plazo por otro a medio o largo plazo es la clave y nos ayudará a valorar lo que vamos conquistando por el camino, dándonos ese empujón que se necesita para su consecución. Las recompensas rápidas nos proporcionan dopamina y placer instantáneo, pero a la larga causan fracaso y frustración, llevándonos a abandonar cualquier camino reciente. Por eso, es muy valioso aplazar divertimentos como el alcohol o la comida rápida, para que en el largo plazo la satisfacción pueda ser mayor.
El aprendizaje continuo nos permite mejorar nuestra autoestima y buscar superar nuestros objetivos. Pequeños propósitos como intentar dormir y comer mejor, hacer deporte, llevarte mejor contigo mismo y con los demás, pueden repercutir positivamente en tu felicidad. Todo está unido y la postergación de la diversión inmediata, también nos hace crecer.

¿Cómo puedo comenzar a construir un mejor yo?
Para empezar, necesitamos un porqué y un para qué potente y alcanzable. Que nos saque de la línea de confort, pero que nos permita mantenerlo en el tiempo. La adherencia es imprescindible en el día a día. 
Es importante ser conscientes de que el cambio nos hace mejores, pero esto implica priorizar y elegir una opción para dejar de lado otras. Enfocarnos en el objetivo, excluye por completo otros que no sean compatibles. 
Por ejemplo, si das el paso de aprender un idioma, será valioso entender que es un autocompromiso, que es crucial entrenarlo todos los días, que habrá que estudiarlo y sobre todo, no tener vergüenza al hablarlo. La vida es esto. Enfocarte en lo que está en tus manos, en lo que puedes cambiar y saber de qué debes alejarte para no perder energías en lo que no controlas. Es clave compararte únicamente con tu yo pasado, jamás con otras personas.
Para concretar, se trata de plantearnos una meta, trabajar por ella, alcanzarla y pasar a la siguiente. Dicho así parece fácil, pero es un trabajo duro, que se puede lograr con constancia, disciplina y sobre todo, paciencia. 
Vale la pena intentarlo, os lo aseguro.
Conseguir una mejor versión siempre será un aprendizaje, un trabajo constante, lleno de altibajos que nos pondrá a prueba. Pero siempre nos convertirá en una persona con una vida que haya valido la pena ser vivida.

Salud y vida!💪🏽🤟🏿

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