Comer de todo sí es la “dieta”
Desde hace unos años tenía como objetivo entender qué y cómo debo comer para alcanzar los objetivos en cada una de las etapas, ya sea pérdida de grasa o ganancia muscular. El tiempo y la experiencia me han demostrado que podemos comer de todo (y no en pocas cantidades), sin pasar hambre y dándonos homenajes, incluso comiendo aquello que normalmente tememos ingerir.
Cuando escribo la palabra “todo” me refiero a las abominables pizzas, las terribles hamburguesas y burritos o los malditos chocolates. Sí, es verdad que esto tiene una explicación: cuando tienes una vida activa, un buen descanso y realizas entrenamiento de fuerza, lo puedes incluir de manera puntual.
Claro está que estos alimentos no suelo comerlos de manera habitual, pero cuando lo hago, lo disfruto sin temer a engordar, ya que se pueden cuadrar tanto en procesos de pérdida de grasa como de ganancia muscular. En estos casos es esencial utilizar el principio de Pareto: el 20% de lo que hacemos será el 80% de los resultados. Por tanto, si generalmente comes alimentos nutritivos, descansas bien y realizas entrenamiento de fuerza, podrás tener mayor margen de comer aquello que se supone que no debes. Además, para ganar grasa, se ha de mantener una ingesta muy alta y prolongada en el tiempo.
La comida ha de ser un placer, pero también una fuente que nos aporte la energía que necesitamos según nuestro objetivo. Debemos comer de todo: verduras, frutas, carnes, pescados, legumbres, arroces, pastas, huevos, etc, y sobre todo, movernos. El sedentarismo no es compatible con este tipo de alimentación que propongo.
¿Y dónde está la trampa?
No hay trampa: ser activos, descansar con calidad y levantar hierros. Simple. Si somos personas activas y realizamos el deporte que más nos gusta ya tenemos mucho ganado. Y si además ese deporte implica actividad de fuerza, será mejor, ya que estimularemos el músculo, que es la base para mantener y mejorar el metabolismo, lo que nos permite comer sin miedo.
Cuando envejecemos no se ralentiza el metabolismo si no que modificamos nuestros hábitos: solemos comer más, bebemos alcohol, y sobre todo, somos más sedentarios. No hay más. El tiempo que transcurre en el sofá aumenta exponencialmente según cumplimos años. El sedentarismo, un mal descanso, no controlar el estrés, sumado a la inconsciencia de lo que comemos y la dificultad en las relaciones personales, pueden ser factores que afecten de manera directa al crecimiento de la pandemia de sobrepeso y obesidad que existe en nuestra sociedad. Porque la comida está relacionada emocionalmente con nuestra cultura y esto resulta peligroso.
Para mejorar estos indicadores sería recomendable que durante un tiempo pesáramos la comida, anotándola en una aplicación. Así, seremos más conscientes de la cantidad que ingerimos y cuánto necesitamos. Gracias a esto, conoceremos nuestros requerimientos nutritivos.
Por otro lado, tener una buena rutina de descanso: yo intento acostarme a la misma hora, leer hasta coger el sueño y no usar dispositivos tecnológicos una hora antes de dormir, por ejemplo. Tener una buena higiene de sueño es esencial para un equilibrio hormonal. Y finalmente, realizar entrenamiento de fuerza: para comenzar no tienes porqué ir a un gimnasio, puedes empezar con tres o cuatro ejercicios en tu casa, con tu propio peso y que se adapte a lo que te gusta y al tiempo con el que cuentas. No siempre querer es poder, pero a veces se consigue.
El tema de las relaciones personales da para todo un post. Lo escribiré.
La dificultad de este proceso está en ponerlo en marcha e interiorizarlo para toda la vida. Os puedo asegurar que una vez lo implementas, lo aprendes y va contigo, es más fácil. Al principio cuesta unos meses asimilarlo y puede que sea pesado e incómodo, pero cuando eres consciente, consigues los beneficios. Os animo a probarlo.
Salud y vida!💪🏽🤟🏿
A por ello, paso a paso, para no decaer en el intento!!!
ResponderEliminarEso es 😉💪🏽 Gracias por tu comentario 🥰
ResponderEliminar