La capacidad para atreverse a decidir.


Todos los seres humanos necesitamos, a lo largo de nuestras vidas, sentirnos responsables de los logros que vamos consiguiendo en nuestro día a día. Es importante saber elegir cuando se presenta delante de nosotros una situación con varias posibilidades, ya que hay veces que posponemos la elección o huímos de ella por miedo y falta de determinación. Este tema ya fue tratado en otro post, así que hoy me centro en la capacidad de elegir a pesar del posible mal resultado.

Cuando elegimos una opción, descartamos otra. Y nunca sabremos que hubiera podido ocurrir de haber seleccionado la eliminada. Las elecciones correctas nos dan felicidad, pero las erróneas pueden crear frustración cuando no salen como esperábamos. Hoy me centraré en las consecuencias de las elecciones y los beneficios que nos pueden aportar a pesar del resultado.

Hace tiempo que descubrí la importancia de tomar decisiones a la hora de construir felicidad y que cuando lo haces por ti mismo, la sensación es más enriquecedora que si te dejas llevar por opiniones externas, aunque el objetivo no haya salido como esperabas (ya que cuando no te responsabilizas, no adquieres tantos beneficios de las consecuencias).

¿Por qué es importante asumir la responsabilidad en las elecciones?
Lo es porque nos proporciona un aprendizaje, mayor autoestima y seguridad para elecciones futuras y puede reforzar nuestro autoconcepto en el ámbito que hemos seleccionado. Y aunque no saliera como deseamos, el aprendizaje que extraemos nos aportará nuevas herramientas para el futuro. Toda elección conlleva una lección.

Por ejemplo, cuando escogemos la pareja con la que queremos compartir nuestra existencia, debemos sopesar muchas cosas antes de dar el paso definitivo para convivir con ella o crear una familia. En estos casos, entre nuestra pareja y nuestras elecciones, iremos construyendo una vida conjunta, suponiendo que estamos decididos a vivir compartiendo, cediendo y aprendiendo. La vida en pareja resulta una clara muestra de lo que supone escoger, ya que cuando somos dos, las elecciones son más complicadas y es un reto que no todo el mundo es capaz de resolver. A veces, hay parejas en las que uno de los miembros decide siempre y el otro, por comodidad o baja autoestima, se deja llevar. Por ello, estar bien con uno mismo y tener una buena autoestima, es esencial para una mejor convivencia de pareja y tener mayor abanico de posibilidades.

La decisiones pueden regalarnos satisfacción cuando acaban como queremos, pero también nos pueden generar frustración cuando se fracasa. Es normal porque estamos programados para huir de aquello que nos ha infligido dolor. Es por eso que, tanto el momento de elegir como las emociones que se desprenden de la propia elección y del resultado, dependerá absolutamente de nosotros cómo lo vivamos. Pero lo valioso de esto, es que, sencillamente, nos hemos atrevido a elegir y eso es lo que nos ayudará a superarnos.

Como conclusión, debemos intentar mojarnos más, no tener miedo a tomar decisiones, a equivocarnos, a darnos margen para fallar, pero sobre todo, a tener en cuenta que nuestra autoestima se fortalecerá si somos capaces de llevarlo a cabo. El resto se convertirá en una lección. Atrévete a errar.

Salud y vida!💪🏽🤟🏿

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