Quiérete un poco más.



Qué importante es querernos y respetarnos, tanto en el apartado mental, como en el físico y el espiritual. Tenemos un cuerpo, un cerebro y un ser con el que vamos a convivir toda la vida, y es lógico cuidarlo, mejorarlo, y sobre todo, quererlo. Para esto necesitamos un tiempo que tenemos que saber organizar y planificar, y así, poder ejecutar las acciones que nos hemos preparado. Y la más fundamental de ellas, es el cuidar de nosotros mismos.
No me refiero a estar delgado, tener buena piel o leer dos libros por día, sino a que estemos en el momento en el que estemos, nos valoremos para poder buscar nuestra mejor versión. Aunque esto no es nada fácil.

No es fácil porque debemos ser sinceros con nosotros mismos, dejar el ego a un lado e intentar descubrir que hay que evolucionar, aprender y qué cosas hay que dejar atrás para construir la persona que queremos ser.
Por eso, debemos reforzar unos hábitos que nos permitan tener tiempo para nosotros. Estos hábitos se construyen paulatinamente, ya que necesitamos reflexionar y mirar dentro cuáles son con los que queremos empezar a transformarnos. Y así convertirnos en lo más parecido a lo que queremos ser. La búsqueda nos hará vencedores.

Cuando nos enfocamos en este camino, que es para toda la vida, debemos saber que existen tres aspectos para desarrollarnos: mente, cuerpo y ser.
La mente es el motor que debemos aprender a dominar para alcanzar una vida de calma y serenidad. El valor de conseguirlas es necesario para ver que tú eres la persona más importante de tu vida, que si no estás bien y no te conoces, es complicado poder amar al resto.
El cuerpo es nuestro templo, el lugar donde conviven nuestro ser y nuestra mente. Estar satisfecho con él, cuidarlo y mejorarlo, nos completa con el primer aspecto mencionado. Mente y cuerpo van de la mano, un cuerpo sano y robusto convierte mentes débiles en fuertes y creativas.
Finalmente, el ser y la espiritualidad son el tercer pilar para conseguir una vida con valor. Esto significa reflexionar en quien queremos convertirnos, no vivir siempre en piloto automático, dejándonos llevar, y ser más conscientes de nuestras limitaciones. En este caso, son necesarias la humildad y la franqueza, virtudes complicadas de interiorizar, pero básicas para alcanzar la paz con nuestro yo.

Querernos no es más que aceptarnos, ser sinceros y preguntarnos cómo podemos reconocer nuestras emociones y comprenderlas. En este sentido es importante relacionarse con personas que nos sumen. De esta manera, podremos iniciar el camino hacia el cambio, valorándonos más, cuidando nuestra mente y cuerpo como si fueran nuestros templos, ya que vamos a convivir con nosotros toda nuestra vida.

Lo dicho, intentemos buscar nuestra mejor versión, ser autocríticos, sinceros y constructivos, mirar el presente y soñar para el futuro, enfocarnos en el objetivo que tenemos en mente para convertirnos en lo que queremos ser.

Y tú, ¿te has preguntado si te quieres?

Salud y vida!💪🏽🤟🏿

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