Conéctate a la naturaleza
Alguna vez habrás escuchado la importancia de salir a la naturaleza, de buscar el placer de caminar y conectarnos con nuestras raíces, actividades que hace miles de años eran algo absolutamente cotidiano. Los seres humanos vivíamos rodeados de espacios verdes, cerca de ríos, de lagos o del mar. Para estar más seguros habitábamos en cuevas que nos guarecían del frío o del calor, de depredadores o de ataques de otras tribus que también buscaban cobijo o víveres. En esos tiempos la vida era durísima y solo sobrevivían los más fuertes. En este caso, se centraban en cazar para comer, en reproducirse para que sus genes continuaran expandiéndose y en defenderse de posibles ataques. Nuestros ancestros eran fuertes y estaban acostumbrados a este hábitat.
Hoy en día las comodidades de nuestra vida digital han ido debilitándonos paulatinamente en los ámbitos físico y mental. Hemos dejado de movernos, de desplazarnos para realizar reuniones sociales y hemos abandonado nuestra vida más salvaje, elementos que deberíamos recuperar en parte, no estoy hablando de vivir exactamente como lo hacían en las cavernas, pero sí incorporar a nuestro día a día hábitos que ayuden a recuperar nuestra esencia, a sentirnos mejor con nosotros y con nuestro contexto más próximo.
La evolución de nuestra especie nos llevó de habitar en la naturaleza a cimentar nuestras vidas en ciudades de hormigón con parques. Por eso cuando volvemos de la playa o la montaña siempre nos sentimos con las pilas recargadas, un hecho que demuestra que necesitamos exponernos a parajes naturales de manera regular, ya que cada vez que lo hacemos, sentimos la necesidad de volverlo a repetir y solemos planificar una nueva quedada cuando acabamos de disfrutar de un día en la montaña o en la playa. Nuestra cotidianidad absorbe el tiempo con quehaceres domésticos, que son necesarios, pero que no tienen relación con nuestra esencia, aunque tampoco podemos dejar de lado. En este sentido, deberemos conectar lo máximo posible con nuestro lado más salvaje, y así, sentirnos más completos.
La naturaleza ha sido parte esencial en nuestras vidas y nos ha influido para ser más fuertes. Es bueno para nuestro cuerpo pasar un poco de calor o frío, mojarnos con la lluvia, bañarnos en agua fría, en definitiva, exponernos a la naturaleza y a sus pequeñas incomodidades. Estas son necesarias y no hacerlo nos debilita. La exposición a pequeños estresores es conocida como hormesis, que son diminutas dosis de algo incómodo que a largo plazo nos beneficia, consiguiendo que nos adaptemos.
La naturaleza nos regala todo, solo hay que estar atento y descubrirlo.
¿Y qué nos regala?
Los rayos del sol y el calor para la vitamina D, el oxígeno limpio, el olor de las plantas y los árboles, el agua fría de un río o del mar, la belleza de un horizonte, el tacto de los pies desnudos con la tierra y las piedras, entre otras muchas maravillas.
Todo esto, aunque no lo creas, es necesario para “recargarnos las pilas”, para sentirnos seres humanos y vivir en equilibrio mental y físico. Así que conéctate a la naturaleza y a la vida.
Salud y vida!💪🏽🤟🏿
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