Tiempo y aburrimiento



Los seres humanos estamos muy unidos al concepto del tiempo, ya que nos muestra las experiencias que vamos realizando a lo largo de toda la vida, ya sea en el presente, lo que fue en el pasado y lo que será en el futuro. Lo que he observado en más de 39 años de la mía, es que las personas invertimos nuestro tiempo en lo que creemos que en ese momento de existencia nos parece prioritario. Pero alguna vez nos topamos de cara con el aburrimiento. El aburrimiento no es un factor negativo, al contrario, puede ser positivo, ya que puede ayudarnos a estimular nuestra creatividad y así, hacer actividades nuevas o retomar aquellas que habíamos dejado de lado.

Lo que realizamos con nuestro tiempo, su valor o su inversión es relativa, y solo sabremos si ha merecido la pena gastarlo a través de la propia vivencia y de nuestro juicio. Así pues, cuando alguien cree “malgastar” el tiempo y siente que está aburrido, está haciendo una valoración subjetiva. Lo que quiero decir es que lo que hacemos y lo que queremos transformar para superarnos es solo a través de las experiencias. Y la inversión de ese tiempo es un aprendizaje. 
Gracias a esto podremos valorar si el periodo utilizado ha valido la pena, y una vez hecho el juicio, seremos conscientes de la importancia de ese tiempo ocupado. Por eso tengo la certeza de que aburrirse no es negativo si finalmente nos lleva a la acción para emprender cualquier actividad. El resultado que extraigamos de esas experiencias no será tan relevante.

Generalmente, no somos conscientes de que nuestro tiempo es limitado, y aún así, tenemos la convicción de que “malgastarlo“ es un error. Cuando vamos a hacer alguna actividad solo sabremos si tenemos éxito o fracaso realizándola, y esto tiene mucho valor. Por tanto, malgastar el tiempo no existe porque vivir nos muestra si hemos acertado o errado. Por ejemplo, cuando probamos actividades nuevas, si no las iniciamos, ¿cómo sabremos si saldrán bien o nos gustarán?
O por otro lado, si queremos retomar ocupaciones que habíamos dejado de lado, deberemos intentarlo de nuevo para saber si ahora es un buen momento y si será posible que seamos capaces de hacerlo.

Aburrirse tiene una connotación negativa en nuestra sociedad, pero a la vez nos permite, en algunos casos, ponernos en alerta para comenzar alguna actividad. Desde este punto de vista puede ser un detonante para dejar de estar en modo pasivo, ofreciéndonos oportunidades nuevas donde sólo había apatía o inacción.

En conclusión, el tiempo que tenemos en nuestras vidas estará bien invertido siempre que no volvamos a repetir algo que no nos llevó a un aprendizaje. Querer mejorar es cuestión de probar y para ello debemos ponernos en acción. El juicio positivo o negativo llegará una vez lo hayamos tanteado. Intentémoslo, atrevámos a acertar o simplemente a aprender.

Salud y vida!💪🏽🤟🏿

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