El sol es nuestro aliado
Desde siempre hemos estado expuestos al sol, que ha sido nuestro aliado al regalarnos una gran cantidad de beneficios. Pero en las últimas décadas se han lanzado informaciones negativas en referencia a la exposición a nuestro querido astro, e incluso se ha demostrado, en algunos casos, que está asociado a enfermedades relacionadas a los distintos cánceres de piel (carcinomas y melanomas), y además, puede producir el envejecimiento prematuro de esta. Pero, ¿qué hemos cambiado para que esto se produzca cada vez con más asiduidad?
La exposición al sol de manera paulatina y saludable ha dejado de estar presente en nuestra cotidianidad. El trabajo en el interior de oficinas y recintos, unido al propio estrés del día a día, nos ha apartado de una exposición diaria y gradual al sol a la que estábamos adaptados en épocas pretéritas. Por tanto, nos mostrábamos de manera habitual a él y nuestra piel estaba totalmente acomodada.
En nuestra época digital queremos tomar el sol durante los quince días de vacaciones en la playa, entre dos y cuatro horas diarias, para así estar bronceados. Este tipo de exposición continua e inmóvil es negativa, porque nuestra piel no ha estado preparada durante el resto del año y es cuando puede resultar peligroso y dañino para nuestro cuerpo. Siempre que podamos, debemos exponernos a diario y de manera paulatina, entre quince y veinte minutos para recibir sus beneficios, muchos de los cuales son gracias a la vitamina D. Lo ideal sería realizarlo sin camiseta, que nos diera en el pecho, en las extremidades y en la cara. Pero en invierno es más complicado, por tanto, poner los brazos y la cara sería suficiente.
Con todo esto, por lo que respecta a la mencionada vitamina D, es importante saber que se sintetiza por nuestro cuerpo a través del astro rey, que permite a esta hormona desarrollar sus propiedades y beneficios para la salud en nuestros huesos, en los dientes, y a la vez, para permitir la absorción del calcio a nivel intestinal. Además, desempeña un papel esencial en el sistema nervioso, muscular e inmunitario y contribuye a la prevención del raquitismo infantil, enfermedad que causa debilitamiento y deformación de los huesos. Otro de sus beneficios es que sincroniza los ritmos circadianos de nuestro cuerpo: ayuda a segregar las hormonas del cortisol por el día, lo que nos permite estar activos, y la melatonina por la noche, para dormir y descansar.
En conclusión, sería muy positivo tomar el sol diariamente, en un rango que se encuentra entre los quince a los veinticinco minutos sin protección. En este caso comenzaremos a notar los beneficios, pero dependerá de nuestro color de piel (cuanto más clara sea, menor tiempo de exposición). Evitemos siempre tomarlo de manera puntual y directa durante más de 40 minutos sin protección solar. Los factores protectores de las cremas nos recuerdan el tiempo al cual podemos estar expuestos: factor 30, 40 o 50 serán los minutos en los que podremos estar protegidos mientras nos hayamos cubierto el cuerpo con este ungüento.
El sol es nuestro aliado, lo necesitamos y es necesario para tener una mejor calidad de vida. Exponte teniendo en cuenta los límites y las indicaciones de los expertos. Yo siempre intento exponerme con conciencia y conocimiento.
Salud y vida!💪🏽🤟🏿
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