¡Quiero resultados ya!


He querido hilar este post con el anterior, porque pretendo continuar con el tema relacionado con la obtención de resultados de manera inmediata. 
Si no lo leíste, te animo a hacerlo.

A día de hoy existen muchas personas que quieren conseguir sus metas lo antes posible, sin importar el cómo ni el porqué. Y para ello, utilizan métodos poco convencionales como: “Quiero adelgazar ya”. Están dos semanas casi sin comer. Por supuesto que adelgazan, pero pierden músculo, y encima, engordan más al volver a su rutina, al producirse el efecto rebote. Finalmente, aumentan aún más la grasa de su cuerpo.
“Quiero domir bien esta noche, ¡no puedo más!”. Y se toman una pastilla para dormir. Todo lo queremos rápido.
“Quiero abdominales, me los opero”. Algo innecesario porque los abdominales se construyen con el tiempo, su función es la de estabilizar el tronco y la región lumbar para evitar dolores de espalda.

Estos tres ejemplos son autodestructivos, te convierten en una persona infeliz y no solucionan ninguno de los objetivos que quieres conseguir. Las cosas no se pueden alcanzar de esta manera. Para transformar hábitos y asentar un estilo de vida saludable, se debe comenzar con cambios pequeños y consistentes en el tiempo. 
Una pastillita o una operación de estética no te convertirán en alguien más feliz o más sano, ni en el corto ni en el largo plazo. Que te veas bien físicamente y aceptes tu cuerpo tal y como es, no es un proceso inmediato cuando durante toda tu vida no te has sentido bien con él. No quiero decir que esté en contra de las operaciones estéticas, ya que cada uno hace con su cuerpo lo que cree conveniente, pero sí estoy seguro de que a la larga no te convertirá en alguien que se acepta mejor.

Por eso, sería ideal intentar quererte tal y como eres, y a partir de ahí, implementar poco a poco los cambios necesarios para cumplir con el objetivo deseado. Si quieres “adelgazar” o verte físicamente de otra manera, es recomendable comer más saludable y equilibradamente poco a poco. Comenzar por pequeños cambios, como: sustituir ultraprocesados por verduras y frutas, la Coca Cola normal por light o zero, y de ahí ya pasar al agua. Adaptarte al sabor natural de la comida, con menos sal y menos azúcar. Implementar estos minúsculas metas día a día, asentará unas bases más sólidas, y con el paso de los meses, forjará un mayor conocimiento.

En el caso que necesites descansar y dormir mejor, se aplica la misma teoría. Se deben construir unos hábitos para el largo plazo que ayuden a tener una rutina de sueño constante y gozosa. La vida sin un buen descanso es horrorosa, la percepción del día a día se puede convertir en una pesadilla y en la que se toman peores decisiones. El sueño repara, mejora la interpretación de las relaciones sociales y de lo que sucede al día siguiente. Muchos estudios han demostrado que cuanto mejor es el descanso, mayor es la predisposición para realizar actividades y poder de transformación de aquello que se quiere mejorar.

En referencia al tercer ejemplo, si has sido siempre una persona sedentaria y quieres comenzar a hacer deporte y moverte, lo mejor será iniciarse con pequeños paseos para, día a día, ampliar el tiempo, cambiar la ruta o aumentar el ritmo del paso. Más adelante, hacer un recorrido por los gimnasios que tienes cerca y buscar a alguien que te pueda guiar en el proceso de acercarte al entrenamiento de fuerza y te enseñe bien la técnica de los distintos ejercicios para, poco a poco, mejorar.

En este sentido te recomiendo la lectura de: “Hábitos atómicos”, de James Clear. Guarda relación con lo que cuento en este post.

A partir de estos ejemplos, conseguiremos magnificar los resultados e ir acercándonos a nuestras metas. Pequeños cambios, grandes hazañas.

Salud y vida!💪🏽🤟🏿

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