Entrena con tu propio cuerpo


Durante estos meses en los que he empezado a escribir en este blog he recibido pocos comentarios (sería de gran ayuda saber qué temas os gustan más, si de nutrición, entrenamiento o de salud en general y tener ese feedback), pero algunos han coincidido en que haga uno sobre entrenamiento de fuerza con nuestro propio cuerpo. Vamos a tratarlo hoy.

El entrenamiento de fuerza con nuestro cuerpo, también conocido como calistenia, es uno de los más factibles de hacer, ya que solo necesitamos nuestro peso corporal. Creo que puede ayudar a cualquiera que comienza a realizar entrenamiento de fuerza, y una vez adaptado a estos ejercicios, mantenerlos con mayor dificultad, trabajar con peso externo o con máquinas en los gimnasios. 
La edad de comienzo no importa. Da lo mismo que tengas 6 o 90 años, el entrenamiento con tu cuerpo te permite realizar movimientos o acciones que haces de manera cotidiana. Por ejemplo, levantarse del sofá puede ser para una persona de 82 años un ejercicio de fuerza (está realizando una sentadilla). Cada una de las actividades que se practican deben estar adaptadas a las características de cada uno, y desde ahí, ir desarrollando ejercicios un poco más complejos (principio de sobrecarga progresiva).

La mentalidad de cualquiera que comienza con la calistenia debe ser la de aprender a moverse y desplazarse con su peso lo mejor posible, además y lo más importante, con una buena técnica. Una vez se dominan esas acciones, es recomendable pasar a levantar con lastre externo e ir realizando los mismos con una técnica correcta, y sobre todo, con la carga adecuada. Cuando no se aplican estos dos conceptos existen muchas posibilidades de lesión.

La creencia de que el entrenamiento de fuerza es lesivo, es falsa, ya que los deportes como el baloncesto, el fútbol o el tenis, tienen una mayor prevalencia en lesiones. El problema se suele producir cuando hay una mala técnica, un peso excesivo o un conocimiento erróneo del ejercicio. La calistenia es un deporte muy completo, ayuda a que nuestro cuerpo, poco a poco, perfeccione los movimientos a través del espacio. Además, al ganar fuerza y movilidad, los beneficios asociados son múltiples, como: mayor capacidad cardiorrespiratoria, mejor composición corporal (menos grasa y más músculo) y menor prevalencia de lesiones en espalda o articulaciones.

Hacer flexiones, sentadillas, pinos, etc. son movimientos que no mucha gente se atreve a realizar, no porque no puedan, sino porque no se han preparado para ellos. No digo que debamos acabar todos haciendo el pino, pero sí ir dando pequeños pasos para mejorar nuestra propiocepción, tener mayor control y movilidad de todo el cuerpo, y de paso, aumentar la fuerza.

El músculo, al igual que el cerebro, es un órgano que necesita tener un estímulo adecuado para no atrofiarse, y así, no tener problemas, como son los dolores o incluso los traumatismos. 
Ya sabéis que cualquier artefacto que tenemos por casa y no utilizamos acaba por averiarse y hay que comprar uno nuevo. A nuestro cuerpo y mente les pasa exactamente lo mismo. 

“No nos dejamos de mover porque envejecemos, sino que envejecemos porque nos dejamos de mover”.
George Bernard Shaw

Salud y vida!😉🤟🏿

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