No es nada fácil


Nunca he dicho en este blog que cambiar el estilo de nuestras vidas sea un objetivo fácil, al revés, es una tarea muy complicada. Transformar cualquier hábito y hacer lo que la mayoría del mundo no hace, no es sencillo, pero sí posible. Proponernos alternativas a lo que los demás realizan, nos puede hacer sentir diferentes, incluso fuera de la tribu. Porque en general las ocupaciones de los demás no tienen que ser “normales” porque las realice la mayoría, (beber alcohol, salir de fiesta todos lo fines de semana, tomar pastillas para dormir, fumar, dormir menos de 6 horas, comer demasiados ultraprocesados, etc). Estas son comunes y nadie se escandaliza al verlas, ni siquiera se las juzga de manera tan negativa como son en realidad.

Estos hábitos no se cuestionan si se comparan con otros que solo hace una minoria, como pueden ser: levantar mucho peso, tener un buen descanso, comer 3 o 4 huevos en un día, pesar la comida, no beber alcohol siempre que sales, etc. Frases como:
“¿Ahora te vas a entrenar?”
“¿Es que estás a dieta?”
“¿Por qué no te quedas un rato más si mañana es domingo?”
“¿Por qué no te bebes una cerveza?” 
“Tres huevos, ¡qué barbaridad!”
“Uy, ¿por qué no te tomas una copa?, si total te vas a morir, de algo habrá que morir.”
Y así podría enumerar otros tantos ejemplos.

Y es que no es fácil realizar actividades o tener hábitos diferentes a “lo normal” porque no son lo común y a la gente les extraña. Además, los seres humanos estamos genéticamente programados para que cuando nos sintamos rechazados por nuestro círculo cercano, nos cuestionemos lo que nos dicen y queramos complacerles. El repudio de la tribu podría habernos costado la vida hace 5.000 años. Por ello, nos pesa tanto producir algo bueno para nosotros mismos, mientras la mayoría de personas tienen hábitos menos saludables, y sorprendentemente, están normalizados por la gran mayoría de la población.

En definitiva, debemos hacer lo que nos apetezca y nos interese, no tanto porque sea habitual o “bien” visto. También es verdad que porque salgamos de la rutina y de manera puntual hagamos actividades menos saludables, no vamos a fallar a nuestros valores ni supondrá algo muy malo para nuestro cuerpo. Lo más importante es que a largo plazo sintamos que en el global de nuestra vida estamos haciendo lo que nos hace felices y saludables. 

Si hoy quieres salir de cervezas o empezar a leer, hazlo porque realmente quieras tú y no porque sientas que hay alguien que te diga lo que tienes que hacer. Esto guarda relación con el poder de decidir, ya que debemos atrevernos a elegir. Cada elección es una lección. Hay que ser valientes, vivir para mejorarnos y sentir que nuestra capacidad de transformación comienza con aquello que nos proponemos. No contentemos a nadie, solo a nosotros mismos.

“Cualquier persona capaz de molestarte se convierte en tu maestro; alguien puede molestarte solo cuando te permites ser molestado por él”
Epicteto.


Salud y vida!💪🏽🤟🏿

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