“Yo no puedo”
Mental y anímicamente esta frase nos machaca, nos impide evolucionar y mejorar aspectos de nuestra vida que creemos difíciles de conseguir. Y es que no hay mayor barrera que la que nos imponemos nosotros mismos. Este tipo de mensajes nos acechan cuando queremos divulgar un tema que nos parece interesante y creemos que puede serlo para los demás, o cuando queremos realizar una actividad que nunca hemos practicado anteriormente, o desafiarnos a nosotros mismos con un reto para el que siempre nos hemos sentido incapaces. Este fenómeno psicológico es el culpable de que no nos sintamos preparados para realizar una actividad por miedo a lo desconocido, a lo que no entra en nuestras coordenadas habituales.
Es común que nos ocurra esto, porque normalmente tendemos a limitarnos y no realizar el esfuerzo necesario que exige alejarse de nuestra cotidianidad o asumir cualquier riesgo. El cambio supone salir de nuestra línea de confort, pone en riesgo nuestros antiguos hábitos y estilo de vida, algo que suele asustar a nuestro cerebro ancestral, que necesita un mayor gasto energético para lidiar con el esfuerzo que supone implementar algo diferente en nuestra vida.
Hace 100.000 años los cambios los teníamos que hacer por supervivencia, pero ahora que la tenemos asegurada, la fuerza de voluntad y la disciplina son los elementos que nos dan el impulso para comenzar cualquier cambio y ampliar esa línea de confort. La vida nos pide aprendizajes, sin ellos estaremos supeditados a una existencia llena de dificultades que no sabremos superar por tener alguna de estas dos creencias:
-No queremos aprender por miedo a fracasar.
-No queremos reconocer nuestros errores y culpamos al resto del mundo de nuestras desgracias.
Para tratar de superarnos y encontrar una mejor versión de nosotros mismos, debemos tener fe, un “para qué” en el que apoyarnos y reconocer que las cosas se conquistan de manera paulatina. Así, conseguiremos alcanzar mayor plenitud, y a la vez, mayor voluntad para continuar. La vida debería ser transformación y mejora constante en cualquier ámbito. Es verdad que muchas veces vemos los objetivos casi inalcanzables. Sin cambios no hay evolución, y sin transformación hay un mayor sufrimiento que podría llevarnos a la desesperación, a la depresión o a la autodestrucción. Una existencia sin aprendizajes no aporta valor y nos conduce a vivir en piloto automático. Y cuando en algún momento seamos conscientes de ello, puede que ya sea demasiado tarde.
Por tanto, comenzar con un “voy a intentarlo”, nos acerca un poco más al éxito. Posteriormente, gracias a probar, persistir y resistir, conseguiremos que la chispa de la curiosidad no se apague a pesar de los obstáculos. La voluntad y la actitud que necesitaremos en el camino se entrenan cada día. Si nos encerramos en el “yo no puedo” jamás lograremos ver el alcance de lo que somos capaces de hacer para vislumbrar la meta.
Os puedo asegurar que somos capaces de absolutamente todo lo que queramos. El tiempo y la constancia serán nuestros aliados.
“Muchas veces me pregunto cómo es que cada hombre se ama más a sí mismo que a los demás, pero a pesar de todo le da menos valor a sus propias opiniones que a las opiniones de otros.”
Marco Aurelio.
Salud y vida!💪🏽🤟🏿
Comentarios
Publicar un comentario