El poder de los vicios


Todos tenemos algunos vicios, los intentamos ocultar y casi siempre nos avergüenzan. 

Pero, ¿por qué existen los vicios?

Cualquier apego a un hábito positivo o negativo para nuestro organismo va asociado a un proceso biológico, psicológico o emocional que se “enquista” en nuestro cerebro a través de la dopamina. De esta manera, se adentra tan profundo en nuestro ser que resulta muy difícil modificarlo, y por ende, sufrimos tanto para eliminarlo que, en muchos casos, desistimos de conseguirlo. 

Esto se debe a que este neurotransmisor denominado dopamina nos proporciona un placer rápido, sin esfuerzo y nos regala una recompensa inmediata. Esto nos hace estar bien, felices, pero esta sensación se difumina paulatinamente hasta desaparecer y encontramos el llamado “bajón”. Esto es una rueda que se repite, y a través de las adaptaciones que realiza nuestro cuerpo, este necesita cada vez una cantidad mayor para lograr el mismo placer. Estas adaptaciones generan dependencia a sustancias exógenas a nuestro organismo (imágenes porno, “likes”, alcohol, drogas, comidas ultraprocesadas, compras online, etc.).

En nuestra era digital existen muchas distracciones que nos proporcionan placer inmediato. Nuestra vida llena de actividades (el trabajo, los quehaceres domésticos, eventos sociales, etc.) hace que estemos casi siempre en piloto automático. Hay divertimentos que nos proporcionan una buena dosis de dopamina, nos absorben por su reclamo y nos regalan una recompensa inmediata.

Es de valor ser conscientes de su magnitud en nuestra mente y cuerpo, su capacidad de engancharnos y el porqué lo consiguen, además nos aporta una recompensa inmediata que hace que podamos competir, nos crea el sentido de defensa o nos motiva para cumplir una meta personal. También participa en la regulación de diversas funciones como la conducta motora, la emotividad, la afectividad y la comunicación neuroendócrina.

Las empresas tecnológicas, alimentarias o textiles, conocen estas debilidades y las usan en su beneficio para lucrarse. Estas necesitan que estemos el máximo tiempo posible enfocados en sus negocios (redes sociales, Zalando, Amazon, etc.) que, por cierto, mantenemos con nuestro tiempo para que ellos se enriquezcan con nuestras fotografías, “likes”, vídeos, visitas a sus webs o comentarios.

Cuando experimentamos un proceso de ansiedad o depresión puntual, los “apaga fuegos” a corto plazo para lograr la calma o la evasión son el alcohol, las drogas, comer alimentos ultraprocesados, ver pornografía, etc. Estas actividades nos producen esa sensación de calma o de activación, y así, evadimos nuestros problemas y encontramos una vía de escape rápida y superflua.

Para lograr sentirnos poderosos ante estas demandas que nuestro cerebro nos requiere, es necesario tener unos hábitos saludables y robustos que nos permitan decidir mejor. Cuando optamos por la opción más fácil (alcohol, drogas, compras compulsivas, etc.) es porque las herramientas con las que contamos no son suficientemente fuertes para cambiar el chip y probar alternativas a estos vicios tan negativos que a la larga nos pueden hacer mucho daño.

“Los placeres, cuando superan cierto umbral, se convierten en castigos” 

Marco Aurelio


Salud y vida!😉🤟🏿


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