El desayuno ideal



En casi todas las ocasiones me gusta titular los textos con una frase que ayude a captar tu atención, que te haga tener ganas de leerlo, aunque sé que eso no es sencillo. En estos casos, la diferencia que encuentras en mis escritos con el de otras personas es que lo que intento transmitirte puede que no sea lo que finalmente esperas encontrar, y en este caso no iba a ser diferente ya que el desayuno ideal no existe. Siento si te he decepcionado, pero en general en la vida, no todo es negro o blanco. Aunque más adelante te voy a regalar ejemplos de esta ingesta alimentaria que realizamos por las mañanas y que nos proporciona energía para el inicio del día.

Un buen desayuno ha de ser nutritivo, equilibrado, saciante, que nos transmita energía para movernos, sabroso para nuestro paladar y, sobre todo, una característica que no se tiene en cuenta y que es importante, es que su preparación sea divertida. Es esencial que cuando vayamos a hacernos el desayuno nos sintamos con ganas de prepararlo, y sobre todo, comerlo, porque si no es así, seguramente engulliremos cualquier cosa para saciar la creencia de que hay que desayunar sí o sí.

Es verdad también que el desayuno no es la comida más importante del día, ni la que no debemos “dejar escapar”. No hace falta que comas nada más levantarte sin hambre, puedes ayunar, y después cuando tengas apetito, desayunar. En este sentido, me gustaría hablar sobre el ayuno intermitente para dejar claro que no es para todo el mundo ni la panacea para lograr objetivos dietéticos como la pérdida de grasa. Es una estrategia más que funciona para la pérdida de grasa por el mero hecho de que comes menos calorías en el computo global del día.
Es de valor saber que si vas a desayunar cereales azucarados, galletas, zumos preparados o bollería industrial, etc. es mejor que no desayunes porque para ingerir esos “alimentos”, es mejor ayunar. 
Pero si eres como yo y te gusta desayunar, es importante saber alimentarte de manera nutritiva y equilibrada. Por eso te voy a dejar unos cuantos ejemplos de desayunos para casi todo el mundo (si no eres intolerante, tienes alergias o alguna enfermedad metabólica) que te ayudarán a tener más ideas, y de paso, desayunar mejor:

1.Pan tostado, da igual el que sea, lo importante es lo que pones encima, con huevos revueltos, rodajas de tomate, jamon serrano o cocido, pechuga de pavo, lomo embuchado, salmón ahumado, atún en lata al natural, cualquier queso, etc. son buenas opciones.

2.Yogur griego o natural (también son buenas alternativas los productos lácteos con proteínas o el kefir) con crema de cacahuete 100%, copos de avena y frutas (las que más te gusten). Yo, por ejemplo, intento utilizar las de temporada, aunque el plátano siempre está presente y los frutos rojos (frambuesa, arándanos y moras).

3.Cualquier bocata con el pan que más te guste (lo más importante de un bocadillo es lo que va dentro): jamón serrano y queso, jamón cocido, pechuga cocida de pavo o pollo de un porcentaje mayor del 85% de carne, cinta de lomo, queso, huevo a la plancha o tortillas, etc. Lo que se te ocurra, con cualquier alimento que no tenga más de tres ingredientes en su etiqueta (si es que la tiene) será siempre una buena opción.

Con estas tres combinaciones salen muchos desayunos diferentes y divertidos. Sinceramente, no existe un desayuno ideal, ya que el perfecto es aquel que te ayude a alcanzar tus objetivos alimenticios y te permita tener ganas de hacértelo. Pero lo que sí que está claro es que la bollería industrial, los cereales ultrazucarados, la margarina o los zumos artificiales no deberían ser una opción en tu desayuno.

"No importa lo lento que vayas mientras no te detengas."
Confucio

Salud y vida!😍👍🏽

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