Actúa a pesar del miedo


El miedo es el factor que ha permitido a la especie humana sobrevivir y perpetuarse a lo largo de miles de años. Gracias a él hoy existimos tú y yo, seguimos con vida y la especie humana vivirá otros tantos años más. No siempre podemos ser 100% optimistas ante ciertas situaciones y es normal que el miedo se apodere de nosotros. Una de las razones es porque descendemos de aquellos ancestros que tuvieron miedo de ese matorral que se movía y no se acercaron (los que sí lo hicieron, fueron deborados por el león que había escondido detrás de él).

Por lo tanto, el miedo no es malo, pero es el culpable de que a veces nos pensemos tanto nuestras acciones antes de realizarlas, o de que no hagamos lo suficiente, e incluso, de que nos paralicemos y las dejemos para otro momento que nunca llega.

La vida es así a veces, algo que pensamos hacer ahora, pero que a nuestro yo futuro nunca le llega. Nos ha pasado a todos y es algo muy normal, pero en nuestras manos está reducirlo y aprender a actuar a pesar del miedo.

¿Quiero decir que el miedo es necesario para alcanzar cualquier meta? El miedo convive con nosotros a diario, está siempre, aunque no seamos conscientes. Se encuentra asociado a nuestra forma de pensar, de actuar y de planificar, lo tenemos en nuestros genes y gracias a nuestras experiencias pasadas. El miedo nos dice qué estamos dispuestos a hacer, cómo lo vamos a realizar y cuándo conseguiremos llevarlo a cabo. Por eso, cuando queremos iniciar una nueva meta, el miedo nos enseña las posibles opciones que pueden ocurrir, por ejemplo: “Cuando llegue el lunes voy a empezar con una vida más saludable, quiero comer mejor y moverme más.” 

En esta hipótesis, el objetivo está claro y puede que tengamos dudas de si esta vez será la definitiva y lo mantendremos en el tiempo o si volveremos a fallar. Ahí actúa el miedo y nuestras experiencias pasadas, ya que cuando iniciamos un cambio, hay incertidumbre. Lo desconocido es siempre incómodo, y además, puede que a nuestros seres queridos les inquiete nuestro proceso de cambio, porque de alguna manera les trastoca su percepción sobre nosotros, y que vayamos a evolucionar les puede alejar de nosotros.

¿Alguna vez te han dicho no cambies, eres el mejor siendo como eres? Esta frase la habrás oído un montón de veces, siempre se asocia en positivo y ese es el objetivo de tu ser querido. Pero de verdad, ¿es malo cambiar?

En la transformación hay miedo, ya que existe incertidumbre. Cuando irrumpimos en lo desconocido estamos alerta, hay estrés e incluso ansiedad. Pero estos factores no tienen por qué ser siempre negativos, a veces son necesarios y nos ayudan a ser mejores, más resilientes y nos ayuda a ser una persona más segura. Por tanto, el miedo a la novedad es normal, pero debemos superarlo.

Otro de los factores que afecta a nuestra toma de decisiones es que para los cambios necesitamos más energía, y esto, en la época de la cavernas escaseaba para nuestros ancestros. Si cada poco tiempo se hubieran dedicado a buscar cambios, seguramente, tú y yo hoy no estaríamos aquí, y por eso, comenzar cualquier nueva meta nos da tanto miedo y sentimos tan atacada nuestra comodidad.

A partir de aquí es donde quiero poner el foco hoy. Vivimos en una sociedad en la que tenemos todas las necesidades cubiertas (comida, techo, bebida, descanso, etc.), pero también tenemos muchas comodidades. En general, tenemos el tiempo y la energía, pero estar siempre cómodos nos impide despegar y abrir las alas. Es necesario saber que no se deben comenzar todos los cambios de golpe: pequeños pasos, grandes victorias. Las dudas aparecen en cualquier momento del proceso, nos llevan a cuestionarnos por qué lo hacemos y, en muchas ocasiones, a bajar los brazos y rendirnos. No pasa nada, esto es totalmente normal. El desarrollo se vive con altibajos y el miedo nos empuja a los antiguos hábitos. 

Cuando eres consciente de todo esto, tu mente cambia su punto de vista, se enfoca en el objetivo y busca, a pesar del miedo y las dudas, una alternativa hacia la superación. Así que si tu compromiso es empezar a comer equilibrado, a moverte más y mejor, a dejar de fumar, de beber alcohol o cualquier otra meta que te ayude a estar más saludable, sigue tu camino, compárate con tu yo de ayer, y sobre todo, sé valiente y no te rindas. Nada es fácil si requiere incomodidad.

“No reces por una vida sencilla, reza por la fortaleza de resistir una vida difícil.”

Bruce Lee

¡Salud y vida!😍🤟🏿

Comentarios

Entradas populares de este blog

El secreto de la eterna juventud

¿Quiénes somos?

Familia, amigos y entorno