La vida más fácil


Desde que nacemos, la gente que nos quiere tiende a sobreprotegernos y a cuidarnos para que suframos lo menos posible. Pero la vida no es ni justa ni fácil: jamás estamos a salvo del sufrimiento y de la frustración. Por ello, debemos estar preparados para afrontar cada una de las experiencias que vivimos. No existe la justicia a la hora de enfrentarnos a nuestros problemas, y mucho menos, que ocurra justo aquello que deseamos la mayoría de las veces.

En mi caso, cuando cumplí 34 años, me di cuenta de que mi vida era demasiado cómoda, de que era débil mental y físicamente, y que además, sentía que me faltaba algo que no sabía explicar con palabras. Tampoco estaba cómodo con mi físico (creencia que ya de por sí nos puede limitar a cómo pensamos) y a la vez, no estaba contento con mis hábitos. Pero, poco a poco, comencé a prestar más atención a las necesidades que mi cuerpo me demandaba (tener una rutina para ir a dormir, alimentarme mejor, hacer entrenamiento de fuerza y estar más activo, poner el foco en lo que puedo cambiar, etc.) y descubrí ámbitos de la vida que me eran desconocidos.

Esta fue una transformación paulatina que me dio alas para enfrentarme a mis miedos, y sobre todo, a hacerlo con los distintos objetivos y vivencias que experimenté. Y, sinceramente, creo que no hubiera sido posible sin comenzar a realizar entrenamiento de fuerza. Me dio más seguridad y autoconfianza. Esta creencia me ha ayudado a ampliar horizontes y conseguir estar mejor hoy que hace seis años. Estos cambios han sucedido poco a poco, porque así es como se pueden sustentar en el tiempo, y ante todo, seguir desarrollándome a pesar de que muchas veces pueda retroceder. Ya lo dijo Confucio:
“No importa lo lento que vayas mientras no te detengas”. 

Lo que quiero transmitir en el post de hoy es que deberíamos intentar superarnos, siempre dentro de nuestras posibilidades, aunque creamos que sea una meta poco ambiciosa. Porque aunque así sea, nos puede dar ese impulso para crecer y buscar otras aspiraciones. La vida supone tener objetivos y propósitos que nos den un sentido. 
Si no lo pruebas, es difícil saber cuál puede ser el tuyo.
Para iniciar este proceso hay que despertar, ser consciente de dónde estás y adónde quieres dirigirte. Salir del confort que te ha proporcionado la repetición de hábitos y experiencias que sabes cómo empiezan y cómo acaban. Porque ya lo dijo Seneca:
"El que siempre se protege del viento, cuyos pies están constantemente calientes y cuyas habitaciones permanecen aisladas del frío, peligrará al enfrentarse a la mínima brisa. Todos los excesos son malos, pero ninguno peor que el exceso de comodidad…"

Cuando consigues desviarte de ese camino tan trillado, y sobre todo, almohadillado, comienzas a meterte en otros en los que no tienes ni puta idea, pero conquistas cosas maravillosas. Aquí empiezas una nueva vida, una que puede ayudarte a responder aquello que no pudiste, como cuando en algún momento te paraste y pensaste, 
“¿qué cojones hago aquí? ¿Por qué estoy haciendo esto?” Y por desgracia, no supiste encontrar la respuesta. 
Pero cuando sales del confort, suelen aparecer cuestiones que pueden ayudar a resolver esas que no entendías y te hacían sentir mal. Consigues poner un poco de luz a tus dudas.

No digo que esta opción sea asequible, de hecho es jodida de vislumbrar. Cuando vivimos cómodos y no hay nada extrínseco que nos dé una patada (una enfermedad, un análisis de sangre negativo, un amigo o familiar que fallece, etc.) es más difícil comenzar nuevas aventuras. Y repito, es totalmente normal. Pero a pesar de tener una vida “confortable”, esta paradójicamente nos puede regalar desgracias, seguramente sea porque el valor de esas cosas que hacemos no son de nuestra naturaleza, ya que solo las realizamos porque “toca” y lo hace la mayoría.
Acciones acordes a nuestra naturaleza:
-Aprender a movernos conforme a nuestra condición: caminar todos los días, tener una movilidad funcional y realizar entrenamiento de fuerza.

-Tener una filosofía de vida acorde a nuestros principios, que colabore en darnos perspectiva de lo que queremos y de lo que no queremos (parece fácil pero no lo es en absoluto).

-Alimentarnos de comida de verdad: carnes, pescados, verduras, huevos, frutas, etc. Si eres vegetariano o vegano y lo tienes claro, adelante, esta es tu naturaleza.

-Dormir y descansar de la actividad diaria, que nos ayude a sentirnos con energía para el día siguiente.

-Tener relaciones sociales que nos permitan comprender al resto de nuestra tribu, y gracias a ellos, a nosotros mismos.

Estos aprendizajes son incómodos y complicados, pero te puedo asegurar que el sufrimiento, la injusticia y la debilidad estarán cada vez más alejadas de tu existencia. Estoy en este camino que me supondrá una carrera hasta el final, porque evolucionar va de la mano de la vida. Cuestiónate si la tuya es un compendio de experiencias cómodas pero que no te hacen sentir ni realizado ni feliz. La vida está llena de obstáculos y en nuestra mano está elegir si queremos que nos hagan más fuertes o más débiles.

"Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles, los tiempos fáciles crean hombres débiles, los hombres débiles crean tiempos difíciles."
G. Michael Hopf

Salud y vida!😍🤟🏿

Comentarios

  1. Buenas tardes, gran reflexión y algo de valorar muy mucho, es el poder ver como ser mejor persona, algo que logras día día. Un abrazo y un saludo
    Soy Kily.

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  2. Grande Jose David! Toda la razón. Muchas gracias por tu aportación! un abrazo😉

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