Mi cesta de la compra


Todos vamos a comprar al supermercado y queremos llenar la cesta con todo lo necesario para pasar un tiempo determinado (ya sea un día, una semana o un mes). Nuestra cesta de la compra guarda una estrecha relación con nuestro estilo de vida. Unas veces compramos por necesidad productos que usamos todos los días: frutas, verduras, pescados, etc. y en otras, aquellos que no necesitamos, pero que han existido siempre en nuestra cotidianidad: galletas, cereales, pan de molde, margarina, mermelada, cacao en polvo, etc. Y es que nuestra cesta de la compra dice mucho de nosotros. Cuando observas las de otras personas puedes intuir su estilo de vida, si es más o menos saludable o si tiene un cumpleaños o una reunión social, por ejemplo.

En este sentido, todos compramos lo que creemos necesario para llenar la despensa, y así, saciar nuestro apetito en las diferentes ingestas que hay repartidas en el día. Para servir de ejemplo de lo que cabe en una cesta saludable (no quiero decir que la tuya no lo sea, ni tampoco que copies al pie de la letra la mía, porque ya sabes, si me lees todas las semanas, que cada uno tiene sus características personales y su contexto) te muestro la mía. La divido en tres partes:

1.Productos frescos: 
Casi todos los alimentos que pongo en mi cesta son frescos. Es verdad que también compro congelados, porque suelen ser más económicos. A pesar de la creencia extendida de que las verduras, el pescado o la carne congelada no tienen la misma calidad, esto no es cierto, ya que se mantienen todos sus nutrientes al estar ultracongelada en el momento de recolección o de envasado.

Carne: cinta de lomo, pechuga de pollo y pechuga de pavo están presentes todas las semanas. Alguna vez compro ternera, contramuslos de pollo o hamburguesas de pollo o de buey. 
En lo que respecta al fiambre, siempre escojo jamón serrano, jamón y pechuga cocida en un porcentaje del 90% y lomo embuchado. Para los procesados de la leche suelo utilizar queso havarty light y queso cottage para los desayunos. Para picoteo, uso quesos curados o semicurados, tanto de cabra como de oveja. Alguna vez también de vaca. Y para acompañar los desayunos: leche entera de vaca con el café natural. Si a ti estos alimentos con lactosa no te sientan bien o tienes intolerancia, tampoco es un producto indispensable.

Pescado: todas las semanas compro salmón, ya que su aporte de omega 3 es muy importante, las sardinas ahumadas y el bacalao, este último congelado. Podemos incorporar también sepia, calamar, pulpo cocido y gambón, este último lo cocino con pasta o arroz basmati o largo.

De verduras frescas compro lechuga romana, rúcula, tomates, cherris, cebollas, patatas, batatas, pimientos y champiñones. Algunas vez calabacín, espárragos verdes, espinacas o calabaza (depende de la temporada). Los pimientos rojos asados son mi perdición y todas las semanas los preparo al horno.

Frutas: siempre selecciono plátanos, arándanos, moras, frambuesas, kiwis o manzanas. En verano, melocotón, melón y sandia. En otoño, uva y chirimoyas. En primavera, cerezas y fresas. Como ves, intento comprar productos de temporada.

2.Imperecederos:
En este caso voy a nombrar aquellos alimentos que siempre están en mi despensa, son duraderos y los suelo tener para unas dos o tres semanas: 
Atún y salmón al natural en conserva, arroz basmati, quinoa, bulgur, pasta de legumbres, lentejas y pastas varias de trigo (rigatoni, espaguetis o macarrones, a veces integrales, otras no).

En cuestión de salsas o condimentos nunca puede faltar la cúrcuma, se lo echo a casi todas las comidas, ajo y cebolla en polvo, orégano, pimienta o hierbas provenzales (estas especias son muy interesantes para darle sabor a tus platos) están presentes casi a diario. Kétchup, mostaza y salsa barbacoa cero, para las hamburguesas y las patatas en el horno, por ejemplo. 

Tomate natural triturado o frito sin azúcares añadidos para el arroz o la pasta. A veces, preparo un pisto de verduras al que le añado dos huevos.
Por supuesto, el aceite de oliva virgen extra (AOVE): le añado albahaca o rucula para hacer pestos. La mayonesa ligera, vinagre de manzana y balsámico para amenizar ensaladas o algunas pastas. Con imaginación y creatividad, salen unos aderezos muy ricos.

3.Nunca en mi cesta:
Cereales ultraprocesados, bollería industrial, cualquier galleta, zumos “naturales”, refrescos azucarados, chocolates en un porcentaje inferior a 70%, carnes procesadas como las longanizas, chorizos, salchichas tipo frankfurt, etc. Fiambres como el salchichón, la mortadela, el chóped, jamon cocido de menos del 85% de carne, etc. Cuando no tienes estos “alimentos” en tu despensa, es más sencillo no comerlos. Por esto es tan importante preparar el entorno con aquello que favorece un estilo de vida más saludable.

Esta cesta es la mía, no tiene porque ser la tuya ni tampoco has de cambiarla. Crea poco a poco tus hábitos y, finalmente, tu estilo de vida, en el que encontrarás el porqué del autoconcepto que te has creado, y te darás cuenta de que tu cesta de la compra no es el elemento más sustancial.

“La tranquilidad depende del buen ordenamiento de la mente, lo único que realmente te pertenece.”
Marco Aurelio

Salud y vida!😍🤟🏿

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