Entrenamiento de fuerza y salud mental


He hablado mucho sobre el entrenamiento de fuerza y sus grandes beneficios para nuestro organismo. Es la mejor medicina que existe para superar muchas de las enfermedades que sufrimos en esta época digital: la diabetes, el cáncer, la obesidad, las relacionadas con el corazón, con el metabolismo, con el sueño, etc. Pero sus bondades no están unidas únicamente a nivel físico, también conlleva muchos beneficios a nivel psíquico. Hoy me centraré en esta vertiente, destacaré las utilidades más importantes y los elementos que necesitamos para hacer solo el 20% que nos dará el 80% de los resultados.

La salud mental engloba muchos factores vitales que puestos en práctica y casi “sin esfuerzo” nos pueden regalar más años de vida con más calidad. 

Cuando descansas bien, te alimentas de manera nutritiva y equilibrada, eres activo y realizas entrenamiento de fuerza, tus posibilidades de tener una mejor calidad de vida se multiplican por cuatro. Y es que llevar una existencia acorde a lo que se espera del ser humano tiene unos beneficios que ni la mejor de las pastillas podrá sustituir jamás:

-Dormir bien y tener un buen descanso.

-Comer saludable y equilibradamente.

-Ser una persona activa.

-Realizar entrenamiento de pesas o con tu propio cuerpo.

-Exponerse al frío y al calor.

-Leer.

-Ayunar.

-Conectarte con la naturaleza.

-Reflexionar o meditar para conocerte.

-Respirar correctamente.

-Tener buenas relaciones sociales.

-Explorar retos en la vida.

Todas estas actividades, que son casi todas gratuitas, nos confieren una estructura sólida y resiliente para enfrentarnos a las diferentes experiencias de nuestra vida. Forman parte de nuestra naturaleza y alejarnos de ellas, más tarde o más temprano, nos enferma. 

Debemos ser conscientes de que nos ayudan a enfrentarnos a las experiencias de una manera más transversal y versátil, y nos generan una fuerza vital para seguir aprendiendo con la mente abierta. Afrontar el día a día no es una tarea fácil, ya que culturalmente, nos han educado en la comodidad, en que está bien desafiar esfuerzos como exámenes, oposiciones, obstáculos en el ámbito laboral, etc. pero para otros ámbitos, como los mencionados antes, no es tan común. Me explico. Para tener una buena salud física y mental la sociedad no nos exige esa dedicación y superación que necesitamos para vencer las vivencias negativas. De hecho, nuestra comunidad nos anima a escapar de pequeñas incomodidades, como por ejemplo cuando te acercan a casa en coche y estás a diez minutos andando, o cuando surge un problema personal me cojo de la despensa un paquete de papas o un helado de la nevera, me pongo una serie en Netflix y lo escondo bajo la alfombra, o cuando salgo a beber alcohol porque tengo muchos problemas sin resolver. Y esto está bien visto. De esta manera evado el problema en cuestión y me doy un capricho porque “me lo he ganado o me lo merezco.”

El entrenamiento con pesas es una actividad que ayuda a canalizar la ansiedad, a mitigar el propio cansancio (cuando terminas de entrenar estás cansado, pero durante el resto de día te proporciona más energía), a soltar todo el estrés, a sentir que puedes conseguir superarte, a ver las cosas desde otras perspectivas, y por tanto, tener mayor foco, entre otros beneficios. Y es que aparte de ganar músculo y mejorar tu composición corporal, levantar peso es una de las acciones ancestrales que más va ayudarte a conseguir aquello que te propongas: refuerza tu autoestima, mejora la disciplina, te regala humildad para no dejar de aprender y te aporta la valentía para seguir adelante a pesar de las dificultades.

En definitiva, el entrenamiento de fuerza es una disciplina deportiva que debería ser para todo el mundo, da lo mismo la edad y el nivel que tengas. Cuando entrenas expones a tu cuerpo a un estresor hormético que te proporciona salud en general. La fuerza mental y física que construimos mes a mes y año a año, es la causante de regalarnos una mejor calidad de vida, una mente más clara y un mayor foco (porque nadie se pone a mirar el movil mientras tiene 100kg en su espalda y realiza una sentadilla), una disciplina y autocontrol que nos ayuda a tener unas mejores elecciones.

El punto de inflexión para comenzar a entrenar debería ser cuando esta actividad sea tu prioridad, cuando tu salud esté por delante de todo lo demás. Porque nuestro día a día son prioridades, hacemos lo que hacemos porque para nosotros es necesario o importante. Yo por ejemplo, priorizo cuidar mi salud al realizar entrenamiento de fuerza, entre otras acciones. Comencé hace poco (nunca es tarde) porque jamás valoré mi salud como ahora. Sigo en el camino de aprender a quererme y conocerme, solo de esta manera también puedo comprender al resto de las personas. 

“Si te ves en el lado de la mayoría, es momento de pararte y reflexionar.”

Mark Twain

¡Salud y vida!😍🤟🏿

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