Odio el ejercicio


Este post es para ti, que odias el ejercicio pero aún así me has leído y has encontrado en lo que escribo razones para seguir odiando el ejercicio en general: ya sea con el entrenamiento de fuerza, correr, nadar, ir en bicicleta o caminar. 

Si tú eres esa persona, bienvenida, este post es para ti, pero si no lo eres, también te invito a que lo leas para ser consciente de si alguna vez has podido tener este pensamiento.

A la gente no le suele gustar hacer deporte, a excepción de los niños para quemar su exceso de energía, a los adolescentes que quieren ponerse cachas, a los raros que ves llevar una mochila o esterilla cargada en sus espaldas para entrar en un gimnasio, etc. Podría parecer que hay muchas personas que hacen deporte, aunque desde mi punto de vista, existe una mayoría que no realiza ninguna actividad deportiva.

Es normal que resulte extraño observar en otros lo que jamás crees que harás o serás, y si además, has visto a pocas personas a tu alrededor que realicen alguna disciplina deportiva, más motivos tienes. Por todo esto, y seguramente algo más, no te gusta el ejercicio. Es normal que puedas valorar otras cosas, quizá sea más importante para ti, por ejemplo, estar tiempo con tu familia, con tus amigos, leer un buen libro, ver una película o ir a un buen restaurante. Hay tantas motivaciones como personas somos en el mundo y nunca una es mejor que otra. Una parte de la vida son pequeños momentos que nos hacen sentir bien. Así que siéntete orgulloso por lo que eres sin querer ser otro: tus gustos y tus preferencias te esculpen y hacen que seas como eres. Ni mejor ni peor.

Pero si aun así sientes que te falta alguna cosa, que este no quieres ser tú, que te gustaría verte de aquí a unos años siendo otro tipo de persona, comienza ya, hoy mejor que mañana y mañana mejor que nunca. Seguramente tienes esta sensación porque te has alejado de tu naturaleza, de unos hábitos ancestrales y nunca te has parado a reflexionar qué es aquello que realmente necesitas. Por eso hay personas que odian hacer ejercicio. Pero como he comentado en otros posts, el movimiento forma parte de nosotros, nuestros antepasados han vivido en acción por necesidad: han cazado, han recolectado, se han movido para encontrar agua y un lugar donde sentirse más seguros, y todo eso, durante miles y miles de años. Nadie se movía por gusto, ya que la energía escaseaba. Pero en estos momentos en el que moverse es una opción y no una necesidad, es normal odiar el ejercicio.

Nuestra existencia es una búsqueda constante de saber quiénes somos. Pero el cambio de chip debe venir con una modificación de tus creencias y esto por desgracia no es nada fácil. 

¿Cómo puedes transformar este tipo de pensamiento?

Para cambiar el sentimiento de odio hacia el ejercicio, deberías ser consciente de los beneficios de ese cambio para ti y sentir que vale la pena el esfuerzo para conseguirlo. Por tanto, la importancia del “para qué” a la hora de alcanzar un cambio en este tipo de mentalidades es muy necesario.

¿Cómo puedes empezar a hacer ejercicio si no te gusta?

Te dejo alguna propuesta, pero siempre irá de la mano de tus motivaciones: si te gusta estar en familia o con amigos, haz ejercicio en compañía: caminar, ir en bicicleta, correr, hacer calistenia o entrenar fuerza, probar el yoga, el taichi o un arte marcial, etc. con todos haces actividades deportivas y estás acompañado. Si prefieres solo, sin problema. Se trata de buscar y descubrir. Si lo tomas como un juego de investigación podría ser divertido. Y sobre todo, sé paciente y date tiempo para encontrarlo, probarlo y valorar si va contigo o no.

¿Cuáles son los beneficios del ejercicio?

Son múltiples, voy a intentar desgranarte los que son fundamentales para disfrutar con mejor calidad de vida más años:

-Mejora la resistencia a la insulina. Muchas personas están adaptadas a comer mucho sin gastar esa energía y sus hormonas de saciedad y hambre (leptina y grelina) están desajustadas.

-Mejor composición corporal, más músculo y menos grasa. Es verdad que se debe hacer trabajo de fuerza para este beneficio. Por otro lado, el cardio también mejora la capacidad cardiorrespiratoria.

-Liberas mayor cantidad de hormonas endógenas benefactoras de nuestro bienestar psíquico, como dopamina, serotonina y noradrenalina. Y así puedes regular el estrés y la ansiedad.

-Puedes hacer más amigos. Cuando realizas ejercicio en grupo, las opciones de conocer gente aumentan.

-Mayor autoestima y autoconcepto.

-Aumento de la energía.

¿Por qué vale la pena hacer ejercicio?

Lo más importante es que hagas lo que quieras hacer, que indagues por ti mismo aquello que más resuene contigo, y que amplíes tu mentalidad y seas flexible para aprender lo máximo posible. Si quieres hacer ejercicio, prueba, erra y descubre lo que te gusta. Cuando buscas, finalmente encuentras.

En mi opinión vale la pena. Es un hábito imprescindible en mi vida, me ha ayudado en los ámbitos físico y mental, ha eliminado sesgos y cambiado creencias que fueron barreras y que ahora se han convertido en nuevos pensamientos y han desplegado caminos alternativos.

Si después de leerlo sigues creyendo que odias el ejercicio, no pasa nada. Es normal, no pretendo cambiar tu mentalidad, esta se construye con tus experiencias y yo cuento mi punto de vista. Aunque me encantaría que estuvieras pensando en probarlo.

“La vida no se trata de encontrarte a ti mismo. La vida consiste en crearte a ti mismo.”

Bernard Shaw

¡Salud y vida!😍🤟🏿


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