Y esto no me sirvió como pensaba
Hoy es el momento de hablar sobre aquellos planes que hice para mejorar mi estilo de vida y cuyos objetivos no pude conseguir. Aunque es verdad que las acciones que inicié con esos proyectos sí que me ayudaron a estar más cerca de la meta elegida.
Hay una premisa absoluta que te digo de corazón, y es que el único motivo que te va a llevar a cambiar algo para mejorar tu salud es que creas en lo que quieres transformar, y que a pesar de lo que te pueda ocurrir, sigas adelante, seas perseverante y tengas la paciencia suficiente para aguantar con determinación. Estas son herramientas esenciales para estar más cerca de conquistar tus propósitos y de alguna manera, ahorrarte tiempo. Y aun así sabrás, si ya me conoces un poco, que nunca tienes la certeza de conseguirlos.
Quisiera comenzar con cuatro ámbitos que son esenciales para estar más cerca de tus objetivos a nivel de salud: la alimentación, el ejercicio, el descanso y la espiritualidad (el ser).
Por lo que respecta a la alimentación, pasé por varias etapas al adentrarme en este mundo y conseguir una mejor composición corporal. El primer error fue hacerme vegetariano para adelgazar. Pensaba que siéndolo iba a encontrarme mejor físicamente. Y nada más lejos de la realidad. Además, tampoco conseguía los propósitos que buscaba y no me encontraba con energía. Aun así, a los tres meses dejé de comer huevos y queso, dí un paso más en mi equivocación (con lo que me gusta el queso) para convertirme en vegano. En esos dos meses que duró mi veganismo, me sentía con mucha energía, pero a la vez muy irascible y sin apenas paciencia. Algo no iba bien. Pasé por estas etapas por culpa de la creencia de que si dejaba de comer carne y pescado iba a adelgazar. No lo hice. Culpaba a la comida de mi físico y no era del todo cierto. Esto lo supe más adelante.
El segundo error fue comer muy restringido de lunes a jueves, y de viernes a domingo, sin prohibiciones y bebiendo mucho alcohol. El tercero fue pensar que comer pizza o pasta por la noche engordaría más, y cuando lo hacía, me sentía muy culpable. Y el cuarto error (seguro que me dejo alguno más) fue que no disfrutaba de la comida. Nutrirse es una necesidad, pero también es un placer cuando no hay culpabilidad y entiendes por qué comes.
Por lo tanto, la alimentación no es del todo responsable de cómo te ves en el espejo, debemos pensar que es un factor más a tener en cuenta y que depende de los otros ámbitos mencionados. Todo guarda relación y está interconectado.
En segundo término se encuentra el ejercicio, aquí incluyo el movimiento, el deporte, y sobre todo, el entrenamiento de fuerza. En este sentido, mi mayor error fue comenzar como casi todo el mundo empieza: salir a correr. Creía que si corría perdería grasa y me vería mejor. Nuestro cuerpo crea adaptaciones, como con cualquier actividad, pero necesitamos que siempre haya una progresión. Es decir, correr más distancia, más rápido, con pendientes, etc. y esto con el tiempo, se puede complicar, e incluso, nos podemos estancar para lograr el objetivo.
El segundo error fue pensar que si hacía pesas me iba a poner tan fuerte como los culturistas, y eso no me parecía estético ni me gustaba. Además, tenía la creencia de que el entrenamiento de fuerza no era para todo el mundo si no únicamente para ciclados.
El tercer error fue pensar que caminar es un ejercicio, y nada más lejos de la realidad: andar es un complemento que debemos hacer todos los días, y a la vez, realizar otras disciplinas deportivas (baloncesto, fútbol, tenis, etc.) o entrenamiento de fuerza.
El tercer ámbito es el descanso. Un alto porcentaje de la población no le presta la suficiente atención ni la importancia que merece. Este pilar es fundamental, necesitamos dormir, como cualquier otro animal de la tierra, y así reparar nuestro organismo para el día siguiente. El mayor error que cometí fue no tener una rutina de sueño y tampoco un horario establecido para acostarme y levantarme. Esto ayuda a que nuestros ritmos circadianos se ajusten, tengamos mejor calidad de sueño, y sobre todo, de vigilia.
Otro de los errores fue no descansar el tiempo necesario. Suelo dormir entre 6:30-7:30 horas diarias. Al llegar a la cama no me dormía, me costaba mucho y esto hacía que me pusiera nervioso. Pasaba algunas horas dando vueltas entre las sábanas antes de acabar en los brazos de Morfeo.
Y por último, y no menos importante, es la espiritualidad (el ser), entendido como tu filosofía de vida que se compone de tu relación contigo mismo, con lo demás y con el aprendizaje cotidiano.
El mayor error ha sido no prestarle atención hasta hace dos años escasos. Desconocía la importancia de tener unos valores acordes a mi estilo de vida, de ser coherente con lo que pienso y lo que hago, reflexionar sobre aquello que está en mi mano para mejorar y enfocarme en respetarme. Creo que es muy importante valorar esta vertiente y estoy convencido de que en el futuro agradeceré haber comenzado a apreciar como merece el aprendizaje de fortalecer unos valores que sustenten mi estilo de vida y filosofía.
Sé el cambio que quieras ver en los demás, haz lo que debas para convertirte en la persona que quieres ser y lucha por ello para lograrlo.
«Cuántos han robado parte de tu vida cuando no eras consciente de lo que perdías. Cuánto has desperdiciado en preocupaciones infundadas, deseos avariciosos y diversiones sociales. Y qué poco de tu tiempo te quedó para ti.»
Séneca
¡Salud y vida!😍🤟🏿
Muy buenas reflexiones que ayudan a valorar lo que es gratis y está a nuestro alcance cada día. Qué facilidad tan difícil.
ResponderEliminarMuchas gracias a ti por tu lectura y palabras. Qué suerte tener lectores como tú! Un abrazo
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