No está mal ser “de color gris”


Tendemos a opinar de manera polarizada en muchos temas, pero con más fuerza en los que están relacionados con la salud. Todos creemos entender sobre estas cuestiones, porque la información es abundante desde la televisión, la radio o Internet. Y si además tus creencias son muy extremas, podrían llevarte al error porque no te permiten ser flexible y adaptarte a los objetivos que te propones, y al final, acabarán por estorbarte. Porque para dar una única respuesta a nivel de nuestro cuidado y mejora de nuestra vida, no existe una sola manera de hacerlo. Hoy quiero hablar sobre las diversas alternativas que tenemos a nuestro alcance si abrimos miras y flexibilizamos nuestros pensamientos para probar otras formas de proceder.

Tu salud mental y física deberían ser una de las facetas más importantes en las que estar enfocado, ya que su evolución es constante. Tu mente y tu cuerpo te acompañarán hasta el día de tu muerte, no se cambian por otro. Por tanto, es importante cuidarte y aprender de ello. En nuestra cotidianidad hay opciones para desarrollar los cuatro pilares fundamentales de la salud (nutrición, ejercicio, descanso y relación personal/tribu). Mucha de la información sobre nuestro bienestar se nos presenta sesgada e incluso manipulada. Creencias descontextualizadas y obsoletas para las que afortunadamente existen alternativas con las que puedes mejorar tu salud y a cada uno le ayudarán unas más que otras. Por eso es imprescindible probar y comprobarlo por ti mismo. 

Como he indicado al inicio del texto, los seres humanos tendemos a polarizar por una razón más que evidente: ahorrar energía. Es más cómodo para tu cerebro estar en uno de los dos extremos, ya que requiere mucho más trabajo evaluar los diferentes aspectos de cada cuestión que pienses.

Por ejemplo, si a una persona influyente le funciona la dieta vegetariana y lo ves físicamente espectacular, tenderás a pensar que este tipo de alimentación es ideal también para ti. “¿Por qué no probarla a ver qué tal?” Y si en el caso de probarla te funciona, es probable que tu cerebro ancestral piense: “Esto es lo mejor, voy a comer siempre con una dieta sin carne ni pescado”. Con el tiempo es probable que se desvanezca el efecto novedoso y ya no te veas como antes. Poco a poco, pierdas la fe y ya no sepas por dónde seguir. Y como con este ejemplo, muchos otros, como ser vegano, tocar la guitarra, ser runner, ser culturista, jugar al fútbol, ser de izquierdas, etc. En ocasiones defendemos estas creencias o estilos de vida incluso cuando nos damos cuenta de que tienen fallos y no son del todo tan maravillosos como pensábamos. Seguramente pueda ser por falta de conocimiento y experiencia.

Podemos llegar a ser tan sesgados que ello nos impida alcanzar nuestros objetivos o vernos como queremos. Por ejemplo, si tenemos el sesgo de que el entrenamiento de fuerza es para “musculitos” que van al gimnasio y a la playa a ligar, nos impedirá realizar ese trabajo y alcanzar los objetivos que realmente queremos. O si tu sesgo es que crees que tu cuerpo no está conectado con tu mente y que solo ejercitando tu cerebro vas a tener una buena salud, jamás entenderás que cuidar tu alimentación, tu descanso y hacer ejercicio no son tan valiosos para ti. Nuestras creencias nos limitan, manipulan y debilitan.

Por eso, es tan importante ser “de color gris”, ya que no eres ni blanco ni negro. La polarización te ciega y te hace chiquitín. Así que si quieres transformar tu salud, y por ende tu estilo de vida, debes hacer cambios en tus creencias. No sé cuáles serán, pero posiblemente existan algunas que te estén limitando y que no te beneficien en la consecución de tus objetivos.

“Tú tienes tu camino. Yo tengo mi camino. En cuanto al camino correcto, el camino acertado y el único camino, no existe.”

Friedrich Nietzsche

¡Salud y vida!🥰🤟🏿

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