Qué bueno es dar las gracias
Hace poco me di cuenta de lo egoísta que supone ser agradecido y desde entonces sé que vale la pena dar las gracias. Me explico: cuando soy agradecido o ayudo a alguien, lo hago porque me siento bien y eso para mi cerebro es paz. Una persona en paz no quiere hacer daño ni mal a nadie, por tanto, alguien que se siente liberado de negatividad, puede ayudar más y mejor a los demás, ¿no lo crees? Una vez descubres esto, la vida se ve desde otro punto de vista, más flexible, con más bondad y con mayor ánimo de construir.
Cuando haces lo correcto aunque nadie más que tú mismo te esté mirando, ¿no te sientes un poco mejor? Yo sí. Pero también es verdad que ser así no se consigue fácilmente. Estoy bastante seguro de que a la persona a la que más has mentido es a ti mismo. Durante años nos enviamos mensajes contradictorios o nos proponemos hacer planes que finalmente no hacemos y no pasa nada, no le damos importancia. Pongo un ejemplo: imagina que has decidido empezar a levantarte 30 minutos más pronto porque quieres ducharte antes de ir a trabajar. Te pones la alarma y te duermes. A la hora indicada suena el móvil, te despiertas, pero lo apagas y no te levantas para darte esa ducha.
Por tanto, el compromiso que te habías propuesto no lo has cumplido, así que te mientes y te fallas. Pero en este caso, parece que no pase nada. Y, ¿sabes? Sí que ha sucedido algo: nuestro diálogo interno nos da una información implícita de la que a veces no somos conscientes. En este ejemplo nos mandamos el mensaje de que no somos capaces de cumplir con nuestro compromiso, y sin quererlo, nos convertimos en alguien que no quiere comprometerse.
¿Por qué expongo esta hipótesis? Sencillamente, porque siendo fieles a nuestra responsabilidad estaremos más cerca de ser la persona en la que queremos convertirnos. Cumplir lo que nos proponemos es respetarnos a nosotros, y si nos respetamos en estas pequeñas cosas, es más probable que lo hagamos también en otras mayores. En este caso, si adquirimos este respeto por nosotros, construiremos una personalidad que hace lo que dice, y por ende, seremos más atrayentes para los demás.
No hay mayor ejemplo que hacer lo que dices sin hablar de ello, porque cuando trabajas en ti (en tu estilo de vida, en cambiar tus hábitos, etc.) no hace falta comunicar nada.
Por eso, cuando doy las gracias, me respeto a mí y a la otra persona. Ser agradecido mejora tu diálogo interno (tu autoconcepto, lo que percibes y te rodea), el cual refuerza las acciones que realizas (ayudar a alguien desconocido, cumplir tus propósitos, cambiar tus hábitos, etc.). Esto hace que cumplas tus compromisos y como consecuencia, sientes que estás en paz. Te conviertes en una persona que, siendo egoísta en este aspecto, consigue ser mejor también para los demás.
Nuestra salud mental depende en cierta manera de nuestro autoconcepto, de nuestras experiencias y de nuestro diálogo interior. Así pues, quiérete para querer mejor al resto, da las gracias por aquello que te sucede y tienes. Nadie nos debe nada, todo lo que somos y tenemos es un regalo del universo, y eso, es un préstamo que algún día deberemos devolver. Cuando tienes esta perspectiva las cosas suelen ir mejor. La vida nos regala experiencias y nosotros decidimos cómo vivirlas. Podemos optar por la queja y la pataleta, cuando nos surge un problema (con lo que no vamos a resolverlo), o por el contrario, podemos intentar pensar qué está en nuestras manos para resolverlo. Si te sientes mal porque tu estilo de vida no es el que quieres tener, haz algo por ello. Si quieres rodearte de mejores amigos, igual, haz algo por ello, y así con absolutamente todo lo que te plantees transformar.
El egoísmo del que te he hablado al inicio del texto es el que intenta construir y ayuda a que estés mejor para contigo mismo, y como consecuencia, es altruista con el mundo que existe a tu alrededor. Con todo ello, si nuestro diálogo interno es sincero y leal hacia nosotros, mostraremos más coherencia entre lo que decimos y hacemos. Finalmente, experimentas que tu salud mental y física mejoran, que eres capaz de hacer más y mejores amigos, y tal vez, un día que parezca malo, puedes tener la opción de decidir cambiarlo o no. Aunque recuerda que no está mal tener malos días, ya que son también parte de tu aprendizaje.
“Cuanto más cerca esté una persona de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza.”
Marco Aurelio
¡Salud y vida!🥰🤟🏿
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