¿Qué es lo que me funciona para mejorar mi salud?
Hace poco publiqué un post sobre aquellas acciones e ideas que no me funcionaban como creía, y esta vez lo hago sobre lo que sí me proporciona ese 80% de resultados cuando realizo solo el 20% de dedicación (principio de Pareto).
Estas actividades que enumero me ayudan en mi propósito de vida:
-Realizar entrenamiento de fuerza.
-Leer y escribir todos los días.
-Pasear y compartirlo con mi pareja.
-Acostarme y levantarme de la cama a las mismas horas.
-Cocinar las distintas comidas del día.
-Rodearme de naturaleza.
-Ir andando o en bicicleta a mi trabajo.
-Exponerme a actividades que me dan vergüenza. (Hablar en público).
-Aprender a reflexionar sobre lo que hago y para qué.
-Escuchar más y hablar menos.
Para comenzar a contarte lo que me funciona y hago a diario, la mejor opción es que sigas leyendo cada semana este blog. Así, podrás comprender cómo evoluciono y trabajo para adaptarme a las adversidades con las que me voy encontrando. Gracias a esas experiencias, esculpo la persona en la que me quiero convertir. Y sí, parece poco relevante, pero mi evolución no es solo corporal: para mí, es mucho más remarcable el plano mental. El físico es la consecuencia de mi desarrollo interno.
Cada día intento reflexionar sobre qué quiero ser, trabajo para que mis creencias sean más flexibles y desarrollo ideas que voy aprendiendo para así obtener mis propias conclusiones, y sobre todo, interiorizo este mantra: “Cada día es una nueva oportunidad para aprender” (la más complicada de asimilar). Prefiero ser un aprendiz antes que un sabio que lo sabe todo.
Por lo que respecta a los diferentes ámbitos de la salud, el movimiento ha sido el precursor del aprendizaje de todo lo demás. En este caso, el entrenamiento de fuerza y mantenerme activo diariamente son la base de todo lo que he enumerado.
No entreno todos los días, suelo hacerlo entre 3 y 5 sesiones a la semana y los días que descanso, salgo a dar un paseo de entre 45 minutos y una hora y media. Al tener una profesión activa, suelo realizar entre 10.000 y 15.000 pasos diarios. Tener un NEAT alto (subir escaleras, ir al trabajo caminando, bajar en una o dos paradas de metro antes del lugar al que te diriges, etc.) me ayuda a tener un flujo energético alto (estar activo y tener energía porque mis necesidades alimentarias están cubiertas). Una vez lo interioricé, pasó a formar parte de mi estilo de vida, sobre todo de una manera flexible. Hay días que me muevo menos o no puedo entrenar y no pasa nada. Creo que asimilar esta idea es una de las cosas que más serenidad me ha aportado en estos últimos meses.
En lo que respecta al descanso, sé que es fundamental: sin una correcta higiene del sueño y una buena calidad es imposible tener el resto de pilares de la salud equilibrados. Si no duermes y descansas lo suficiente, fallará todo lo demás, estoy seguro.
En este sentido, tener una rutina para ir a dormir me permite sentirme bien, decidir mejor y tener la mente más clara.
El tercer pilar es la alimentación. Llevar una nutrición equilibrada y saludable en la gran mayoría de días, me permite tener energía para realizar cada una de las actividades. Conocer mis requerimientos nutricionales es básico para sentirme preparado y así afrontar la jornada (ya sea laboral o de ocio). Entiendo mi dieta como una necesidad de “combustible” para que mi organismo pueda rendir y, a la vez, satisfacer mi deseo de disfrute. Porque comer es un placer.
Pero tengo en cuenta que mi cuerpo es mi templo, el lugar en el que voy a vivir siempre. No voy a tener otro, y por eso lo cuido. Intento desechar la comida basura, el alcohol y el tabaco, y siempre, cubrir mis necesidades con una dieta 80% saludable y nutritiva. Los caprichos los tengo, pero los reservo de manera muy puntual. Trato de ser flexible, sin mandarme mensajes destructivos ni de arrepentimiento.
Y por último, cuidar mi relación conmigo mismo y mis seres queridos. Para ello, una de las premisas más importantes en la que trabajo es en la de escuchar más, intentar no juzgar y estar enfocado en desarrollar mi propósito.
Para ello me obligo a repetirme mentalmente la frase: “Cada uno libramos nuestra batalla interna y no tengo ni idea de cuál es la suya”.
Desarrollar la escucha me resulta complicado, pero es fundamental para comprender y empatizar con el otro. Cuando comprendo, aunque no comparta sus ideas ni su proceder, me siento en calma y, cada vez menos, siento que no existe nada personal contra mí en lo que diga o haga la otra persona.
Desde este último año he mejorado la capacidad de no esperar al viernes para “vivir”. Cualquier día es perfecto para todo y son igual de importantes y motivantes que los festivos. Cada jornada es una nueva oportunidad para aprender, mejorar y sentir que la aprovecho, que ha valido la pena levantarme de la cama. Es verdad que también tengo días malos pero no pasa nada, es parte de la vida. Todos los tenemos y son absolutamente normales.
"Un cuerpo en forma, una mente tranquila, una casa llena de amor. Estas cosas no se pueden comprar, se deben ganar".
Naval Ravikant
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¡Salud y vida!🤟🏿
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