Creencias que nos limitan

Existen algunas cuestiones que pensamos que son para siempre y da la casualidad de que son las más importantes: la casa, el trabajo, el cuerpo, los amigos, la familia o incluso las creencias.

Pero imagino que estarás de acuerdo conmigo en que estos asuntos de los que vamos a hablar hoy son de valor. Porque tener una casa es importante: un lugar en el que habitar, un techo cuando hace frío y calor, o una mesa para comer. Al igual que es necesario tener un trabajo que nos permita tener dinero y una ocupación. Es primordial cuidar cada uno de los ejemplos que he nombrado al inicio del texto para ser felices.

Me gustaría que reflexionáramos sobre lo cómodos que estamos dando por hecho que estas cosas “son para siempre”. ¿Crees que vivirás siempre en la misma casa, tendrás el mismo trabajo, el mismo estilo de vida, compartirás tu vida con la misma pareja o amigos? Si lo crees, eres del 90% de las personas que piensan así. Y no es malo, es una opción igual de válida que otras. La comodidad y dar por hecho que nada debe cambiar nos ofrece tranquilidad y sosiego. Pero, ¿y si te ofrecen el trabajo soñado fuera de tu ciudad? ¿o tu pareja se enamora de otra persona? Y ¿si padeces una enfermedad que te obliga a cambiar de estilo de vida? Seguro que pondría patas arriba toda tu existencia.

En este sentido sería necesario reflexionar qué querrías hacer a partir de esas hipótesis, ser valiente para decidir qué hacer y responsable para aceptarlo e ir hacia adelante.

Pensar que estas circunstancias son para siempre y que nada debería cambiar, nos oprime de alguna manera, convirtiéndonos en personas atadas a unas creencias limitantes y convirtiéndonos en seres vulnerables.

¿Qué dificultad tiene iniciar un nuevo trabajo, ir a vivir a una nueva ciudad o cambiar nuesto estilo de vida para sentirnos mejor? 

Puede ser complicado, pero sobre todo es por nuestras ideas, experiencias y sesgos, que a veces nos impiden actuar. La vida nos puede ofrecer muchas incomodidades y, en estos casos, a nosotros se nos presentan dos posibilidades: 

1.La que no exige el cambio: vivir sin saber qué podría haber ocurrido si hubiéramos aceptado ese nuevo trabajo.

2.La opción desconocida y más difícil: es la que ignoramos, la que no sabemos cómo saldrá, ni qué pasará. Esta es la más intrépida y es la que solo un pequeño porcentaje de gente se atreve llevar a cabo: cambiar de casa, de trabajo, romper una relación vacía, comenzar paulatinamente a cambiar sus hábitos y hacerlos saludables, etc. Esta última alternativa es la que nos fortalece en todos los sentidos, nos aporta una mentalidad más flexible y nos permite adaptarnos mejor a los imprevistos. (Para estos asuntos, no me refiero a quienes tienen una depresión o padecen una enfermedad mental o física. Esto es muy diferente y su solución también.)

Vamos a hacer una prueba, por ejemplo, en relación a los objetivos propuestos de año nuevo: ¿los estás cumpliendo? ¿Los has comenzado?

Sé que es complicado y que en una sociedad que nos empuja a estar cómodos y tranquilos es muy difícil. Pero estoy seguro de que en el futuro aún será más doloroso cuando te preguntes por qué no dejaste de fumar o por qué no empezaste a entrenar fuerza cuando tu primo te dijo que él llevaba tres meses y se sentía mejor de la espalda. O cuando te acuerdes de que viste una casa para reformar, pero no te atreviste a pedir una ayuda a tu familia o un crédito para dejarla a tu gusto, etc. En estos casos, el ahorro de energía de nuestro cerebro y del organismo hace que sea tan dificultoso y nos empuje a ser estables. El miedo a lo desconocido, a no tener ese colchón que nos permite estar tranquilos, es nuestro obstáculo a superar. 

Y es esto de lo que va la vida: acciones que realizas o no. Saber elegir, y así, forjar tu carácter y tu actitud ante lo cotidiano. Es verdad que estos objetivos pueden resultar muy complicados. Pero pueden ser más efectivos si divides tus metas en partes más pequeñas.

Te escribo algunos ejemplos:

-Para cambiar tu estilo de vida, empieza a salir a caminar más y a eliminar todos los ultraprocesados.

-Para tener más dinero: ahorra un poco todos los meses y gasta menos en el corto plazo. Vende objetos que no utilices en Wallapop y, de paso, vacías tu casa.

-Para ampliar tus conocimientos: lee alguna página cada día. Cinco minutos tal vez. O mientras das un paseo, escucha algún podcast del tema que quieras para saber más, etc.

Seguramente, si empiezas a implementar poco a poco pequeños cambios, cuando te encuentres con alguna decisión más complicada, puedas hacerle frente con más contundencia, porque ya lo has practicado con acciones más sencillas. 

El cambio es bueno, pero a veces nos empeñamos en que sea rápido y a lo grande, y finalmente, nos rendimos enseguida. Es normal, ya que esa transformación nos exije demasiado y puede que nos supere. Pero tal vez, si lo divides en pequeños retos, estos te resulten más accesibles y puedas conquistar el objetivo mayor.

“No es la muerte lo que una persona debe temer, pero sí que debe temer nunca comenzar a vivir.”

Marco Aurelio

Si has llegado hasta aquí solo puedo agradecértelo y si te ha parecido interesante, por favor, compártelo con alguien que creas que le pueda ayudar. Muchas gracias. 

¡Salud y vida!🤟🏿

Comentarios

Entradas populares de este blog

El secreto de la eterna juventud

¿Quiénes somos?

Familia, amigos y entorno