​¿Qué es la hormesis?


Esta palabra tan extraña hace referencia a los elementos o acciones que en una dosis ajustada al individuo proporcionan superación, desarrollo y, sobre todo, beneficia lo que nuestros genes y células esperan de nuestra naturaleza. Es decir, lo que no te mata, te hace más fuerte.

En casos en los que la dosis sea muy alta podría causar daños o incluso la muerte. Más adelante expondré diferentes ejemplos de fenómenos horméticos, que nuestro organismo espera y sin ellos podriamos padecer enfermedades en el futuro. En nuestra sociedad, tomar pastillas para el corazón, para la diabetes, la hipertensión, etc. es una acción que se ha normalizado y que en muchos casos, se podrían remitir o evitar exponiéndonos al ayuno, al entrenamiento de fuerza, al frío o al calor, entre otros.

La hormesis existe en todos los seres vivos que formamos el planeta Tierra: en los árboles y plantas, en los animales, los ecosistemas y también en los seres humanos. Por tanto, es un concepto valiosísimo que nuestra evolución nos ha regalado, ya que sin ella nos hubiéramos extinguido. Gracias a la selección natural tenemos los genes para poder soportar el frío, el calor, el hambre y la sed. También para caminar horas hasta nuestro destino, de cargar objetos pesados y llevarlos de un lugar a otro. Y todas estas acciones, que más adelante describiré, nos han permitido perpetuarnos hasta hoy.

Pero hasta no hace mucho, concretamente en 1943, el término hormesis no había sido reconocido. Unos investigadores de la Universidad de Idaho informaban que bajas dosis de un extracto fenólico de cedro rojo aumentaban el metabolismo de los hongos de la madera, mientras que dosis elevadas lo inhibían. En este preciso instante se descubría la hormesis. Así pues, este fenómeno guarda relación con las adaptaciones que realiza nuestro cuerpo ante estresores exógenos con una dosis adecuada que, si no es excesiva, nos beneficia de manera mental y fisiológica. Si por el contrario, estos extresores son demasiado altos, podemos sufrir una lesión, una enfermedad, o incluso, podemos morir. A continuación expongo cuatro ejemplos muy claros:

1.El frío: exponernos paulatinamente al frío nos proporciona beneficios que nunca habríamos imaginado:

-Mejora la sensibilidad a la insulina.

-Mejora el estado de ánimo.

-Eleva el metabolismo.

-Reduce la inflamación.

¿Cómo podemos exponernos al frío?

Por ejemplo, gracias a las duchas frías. Se puede ir aumentando poco a poco el tiempo de exposición, ya sea al inicio o al final de la ducha. Otra opción es que indagues y busques el método Wim Hof, que gracias a la respiración, agua helada y tu voluntad, se pueden conseguir muchos beneficios.

2.El calor: al igual que el frío, también es un estresor hormético que en su justa medida nos puede proporcionar beneficios que, en contrapartida con una alta exposición, nos podría dañar. Es como aquel dicho: “La dosis hace el veneno”.

Una exposición gradual al calor nos puede regalar estas ventajas:

-Mejora el rendimiento deportivo.

-Aumenta el riego sanguíneo, el número de glóbulos rojos y el volumen plasmático.

-Mayor biogénesis mitocondrial.

-Mejora la oxidación de grasas.

-Fortalece nuestra mente.

-Podría elevar la hormona de crecimiento.

-Eleva el metabolismo y mejora la sensibilidad a la insulina.

¿Cómo podemos implantar el calor en dosis beneficiosas?

Con duchas o bañeras calientes y, si conoces algún lugar que cuente con una sauna, sería ideal. Es importante hacerlo de manera paulatina.

3.El ayuno: ya he hablado en diversas ocasiones de lo positivo que es realizar ayunos de 12 y hasta de 24 horas para nuestro organismo. Es importante tener los mecanismos de saciedad y de hambre ajustados a nuestras necesidades. Por tanto, el ayuno también es un estresor hormético que ayuda a tener un metabolismo más flexible. Sus beneficios son muchos:

-Ayuda contra enfermedades cardíacas.

-Protege contra la diabetes.

-Previene del deterioro cognitivo.

-Frena el envejecimiento y protege contra el cáncer (al destruir células dañadas y activar las células madre).

-Controla el azúcar en sangre.

-Reduce la presión arterial.

-Ayuda a la pérdida de peso en algunas personas.

-Flexibiliza las vías metabólicas de nuestro organismo: anabolismo y catabolismo.

4.El ejercicio: esta actividad también es un estresor hormético que nos proporciona, a través del entrenamiento de fuerza y cardiovascular, beneficios en nuestro cuerpo. Uno de los mecanismos que nuestro organismo realiza cuando ponemos en tensión nuestros músculos al desplazar cualquier carga es la inflamación. Ese bombeo constante de la sangre en nuestra musculatura es necesaria para poder sobreponernos a un peso que queremos mover. Por tanto, el levantamiento de pesas tiene las siguientes ventajas:

-Mejora la densidad osea.

-Aumenta la masa muscular.

-Mejora la salud de las articulaciones.

-Ayuda a tener una correcta salud postural.

-Reduce la grasa corporal y visceral.

-Previene y controla la resistencia a la insulina.

-Logra beneficios en el procesamiento de información y toma de decisiones.

-Aumenta la energía y el metabolismo.

-Mejora la coordinación y el equilibrio.

-Aumenta la autoestima.

En definitiva, la hormesis es una acción que deberíamos desarrollar para mejorar nuestra salud en todos los aspectos: mental, oseo, articular, circulatorio, metabólico, digestivo y fisiológico. No hay nada que se asemeje al instante final de acabar una buena ducha fría o un buen entrenamiento de fuerza o, incluso, a ayunar durante un periodo de entre 12 y 16 horas. Nuestro organismo nos lo agradece y nos proporciona mayor energía, segregación de dopamina y oxitocina endógena, saludable y esperable por nuestros genes. Mamá naturaleza nos lo da, ya lo decían en la película de dibujos animados “El libro de la selva”.

“Los desafíos a los que te enfrentes te introducirán a tus fortalezas.”

Epicteto

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¡Salud y vida!🤟🏿

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