​Tener obesidad no es genético


Más del 30% de la población mundial sufre de sobrepeso u obesidad en algún grado. Y no, no es por génetica. Puedes tener sobrepeso por muchos factores que inciden en esta enfermedad crónica (acuñada así por la OMS y la Asociación americana de endocrinólogos ACE) y casi en su totalidad están asociados al estilo de vida. Nuestro porcentaje de grasa depende de muchos factores y no únicamente, como se suele pensar, por comer mucho y moverse poco. Evidentemente, estos dos aspectos condicionan mucho, pero también pueden influir otros que no se ven de manera tan explícita como son el social, el emocional y el metabólico.

Para entender las razones que nos han llevado a un aumento paulatino y sin descanso del sobrepeso y la obesidad en nuestra sociedad, es necesario remontarnos a la época de nuestros ancestros. Gracias a la cual, podremos entender el porqué de muchas enfermedades que sufrimos en nuestra era digital.

Hace aproximadamente más de 100.000 años no existían tantas personas con obesidad. Desde luego, no había ultraprocesados y, además, la vida era incompatible con tantas ingestas diarias porque cada jornada había que ir a buscar el alimento, el agua, escapar de algún depredador o enfrentarse a algún peligro, por lo que el movimiento era vital para sobrevivir. Si no te movías, literalmente morías. Por tanto, era muy difícil tener sobrepeso.

En estos momentos, la vida ha cambiado mucho en comparación a la que he descrito antes. El movimiento es voluntario. Nuestros genes, después de miles de años, esperan los estímulos ancestrales: ayunar, comer entre uno y tres veces diarias de “comida real”, respetar los ritmos circadianos (actividad con el sol, descanso con la oscuridad), pasar a veces frío y calor, mover cosas pesadas, ser activos, contacto con la naturaleza, etc. La mayoría de estas actividades son incómodas, pero necesarias. No hacerlas van a traernos problemas y enfermedades a largo plazo. Tenemos normalizadas acciones que nos perjudican, como cenar y acostarse tarde, beber alcohol, comer ultraprocesados y no ser conscientes de lo que tenemos que ingerir, criticar y no solucionar nuestros problemas, no hacer ejercicio ni movernos todos los días, etc. Todo este compendio de actividades, unido a un metabolismo que tiene desregulado los mecanismos de saciedad y de hambre, son el cóctel perfecto para que existan enfermedades metabolicas, cardiovasculares y sobrepeso u obesidad.

Por esto mismo, juzgar a las personas con sobrepeso u obesidad es muy fácil, pero como he comentado antes, no es solo con ejercicio y dieta como se consiguen resultados. Existen otras causas a esta enfermedad crónica. Algunas de las que pueden incidir en este alto porcentaje de sobrepeso son las siguientes:

-Normalización de celebraciones sociales continuas, comida rápida, ultraprocesados y alcohol: en estos casos suelen haber comidas familiares abundantes con postres contundentes, bastante alcohol y para acabar, tertulias con sobremesa de dos o tres horas sentados. También hay fiestas con cenas copiosas para trasnochar hasta altas horas de la madrugada y, además, un buen resopón (churros, comida rápida, etc.) antes de ir a dormir porque hemos bailado mucho.

-Ingestas de cuatro, cinco y hasta seis comidas diarias. Este estilo de vida no da tregua a nuestro sistema endocrino ni digestivo, produciendo alteraciones del mismo. Nuestra microbiota y sistema hormonal siempre están con altas dosis de energía, trabajan sin parar y terminan desajustándose. Por eso hay personas que no pueden estar ni una hora sin comer.

-Sedentarismo: tenemos una pandemia de inactividad. Generalmente, estamos más tiempo en el sofá y en la cama, que moviéndonos de un lugar a otro. Hay personas que utilizan el coche para desplazarse en distancias que caminando serían unos 10 minutos, por ejemplo.

-Emocionalidad vinculada a los alimentos: algunos tienen asociadas emociones tanto negativas como positivas. A un solo clic de dedo conseguimos en pocos minutos comida de cualquier procedencia en nuestra casa y sin movernos: hamburguesas, kebabs, pizzas, comida china, etc. Es un chute de dopamina instantánea que nos sacude y logra ahuyentar de manera vacía cualquier atisbo de problemas que podamos tener. 

Por el contrario, también existe una conexión negativa a algunos alimentos. Aquellos que nos pueden “hacer daño” o que no “nos gustan”.

Ya lo he comentado en anteriores posts, no hay comida buena o mala, existen buenas o malas decisiones.

-La palatabilidad: los alimentos ultraprocesados están llenos de sal, aromatizantes, azúcares o potenciadores del sabor que engañan a nuestro cerebro, que no se sacia y siempre quiere más. Haz la prueba y a ver si puedes comerte cuatro o cinco manzanas. Acabas muy lleno. Por el contrario, casi todo el mundo podría comerse un helado de medio quilo o una bolsa de papas sin problema.

-Distorsión de los ritmos circadianos: nuestro organismo tiene un reloj interno para descansar y estar activo. Es mejor comer y hacer actividades durante el día que cuando anochece.

Por tanto, cuando no respetamos esta norma, nuestro cuerpo sufre desajustes que condicionan los estados emocionales, nuestra saciedad o hambre, nuestra energía y hasta la microbiota del sistema digestivo, entre otras.

-Informaciones distorsionadas y contradictorias sobre la nutrición, el estilo de vida y hábitos en los medios de comunicación y redes sociales: parece que no tenemos claro qué es lo que debemos hacer para conseguir estar sanos. Tampoco existe en nuestra sociedad una visión positiva de la responsabilidad, valentía y paciencia que nos ayude a dar el paso de adentrarnos en nuestro desarrollo personal y ser conscientes de la verdad.

Por tanto, estos factores aumentan la probabilidad de sufrir sobrepeso y obesidad en nuestra vida. Una persona con esta enfermedad sufrirá enfermedades cardiovasculares (hipertensión, insuficiencia cardiaca, exceso de colesterol) y metabólicas (diabetes, hipertiroidismo o hipotiroidismo) o problemas articulares, etc. Puede darse la casuística de personas con enfermedades hereditarias o genéticas que pueden tener más probabilidades de padecerlas o que ya las estén padeciendo, claro que sí, pero siempre podemos hacer algo por remitirlas. Aunque esto ya da para escribir otro post.

"Pensar es difícil, por eso la mayoría de la gente juzga."

Carl Jung

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¡Salud y vida!🤟🏿

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