​La adherencia es lo más importante


¿Cuántas veces has oído la palabra adherencia en este blog? Seguramente muchas. Es el elemento más necesario para conseguir una meta. Nos ayuda a crear el camino hacia un estilo de vida ajustado a nuestros objetivos. Es decir, si queremos movernos más, alimentarnos con comida real, descansar y dormir bien, acercarnos a la naturaleza, ayunar entre 12 o 14 horas, tener unas relaciones sociales enriquecedoras, etc. tendremos que practicar acciones que nos hagan sentir más cerca del propósito. Para conseguir ese fin soñado necesitamos que las actividades que realicemos estén basados en la adherencia.

Pero, ¿cómo se consigue tener adherencia?

Para lograrla es necesario sentirte bien con lo que haces y entender por qué practicas la acción seleccionada. Es decir, la adherencia es el motivo que te empuja a continuar y a sentirte mejor en el proceso si la situación se vuelve más dura. Pero, para ello, es fundamental que tengas claro el valor que tiene para ti, que quieras hacerlo y que tu “para qué”, sea el resorte cuando tu voluntad se desvanezca.

Para cualquier aspiración a largo plazo, vas a necesitar que se desarrolle de manera paulatina y que resulte relativamente llevadera. Destaco el objetivo más repetido en el primer mundo: perder peso y verte bien. Para que sea sostenible, no es compatible que tu plan nutricional resulte demasiado bajo en calorías, aburrido e inflexible. También será complejo mantenerlo en el tiempo si lo afrontas con ansiedad y exiges resultados inmediatos. Además, debes introducir entrenamiento de fuerza, ser activo y tener un buen descanso. En este caso, la paciencia y la constancia son tus aliadas. Es decisivo tener en cuenta que si tu contexto no te acompaña, será aun más difícil alcanzar la meta. Es decir, si tienes mucho estrés por diferentes motivos: ansiedad por exámenes, momentos duros con tu pareja, problemas familiares, no encontrarte bien a nivel anímico, etc., hará mella en tu fuerza de voluntad y tu carga alostática podría rebosar (se refiere al nivel de estrés que estamos preparados para soportar. Si te pasas, será muy complicado conseguir cualquier meta que te plantees, aparecerá la ansiedad y el estrés). Por tanto, es importante ser consciente del nivel de estrés que puedes soportar para saber si necesitas más tiempo o, por el contrario, es mejor desistir del objetivo por tu salud.

Así pues, en cualquier meta que te propongas, debes tener claro que la adherencia es fundamental para mantenerla, y así, finalmente, conquistarla. En mi caso, el entrenamiento de fuerza comenzó siendo una acción que realizaba para lograr fines estéticos. Pero, desde hace unos dos años, lo hago por bienestar. Así pues, ¿cómo he logrado esta adherencia con el entrenamiento de fuerza? 

En primer lugar, ha pasado a ocupar el escalón más importante para mejorar mi salud, sentirme activo, fuerte y, además, me permite aprender en otros ámbitos. En segundo lugar, es un hábito que me he propuesto hacer entre dos y cuatro veces por semana. Y en último lugar, me acompañará toda mi vida. Moverme ha supuesto sentirme mejor con 40 años que con 30. Tengo más movilidad, fuerza y resistencia física, y a la vez, me ha permitido desarrollarme de manera mental.

La adherencia se compone de tus intereses y objetivos personales, por tanto, llega a formar parte de ti. Es como cualquier hábito que ya tienes y que das por hecho cada día, como lavarte los dientes, hacer la cama, comer, beber, etc. Aunque creas que el entrenamiento de fuerza (como es mi caso) no es tan necesario en comparación con los que acabo de enumerar, sí lo es. Si, por ejemplo, quieres aprender a moverte mejor (desarrollar la fuerza, potencia, movilidad, etc.) y lo has interiorizado como una necesidad, vas a sentir que, aunque no te apetezca, lo vas a hacer. Sencillamente, porque para ti se ha convertido en una prioridad.

Así pues, la adherencia es el nexo de unión entre las expectativas del cambio con cualquier acción y la realidad que nos encontramos en el día a día. Unido a tu disciplina, voluntad y carga alostática (de la que hablaré en un futuro post) forman tus herramientas para superarte.

“Cuando ya no podemos cambiar una situación dada, la vida nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos.”

Viktor E. Frankl

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¡Salud y vida!🤟🏿

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