¿Cómo ser buena persona?

La gran mayoría de nosotros siempre soñamos con ser buenas personas. Existen, por otro lado, algunas que creen serlo, pero no lo son. Y hay otras que piensan que la bondad significa sucumbir a los deseos de otros hasta convertirnos en necios. “De tan bueno que eres, pareces tonto”. ¿Cuántas veces has escuchado este dicho? Pero en este sentido, tengo la creencia de que estamos en este mundo para ser buenas personas y, cuando no lo somos, sufrimos y nos alejamos de nuestra paz interior. Quiero destacar que no me refiero solo a ser bondadosos con los demás, porque también lo debemos ser con nosotros mismos.


Puede ser que pienses: “Menuda tontería la paz interior, ¿de qué me sirve? Y, ¿para qué tengo yo que tener paz? ¡Si no creo en la espiritualidad!”.

Si eres de esta manera y te va bien, tienes felicidad y no anhelas absolutamente nada, enhorabuena. Pero si no, puedes estar seguro de que te falta desarrollar esa faceta, la espiritual. Es muy necesaria para encontrarnos en paz y tener una vida con mayor serenidad. Cuando experimentas esta sensación, es más sencillo ser bondadoso con los demás. Ayudar, ofrecer, compartir, sentir, acompañar y convivir son acciones que nos permiten conocernos en relación con los demás y nos ayudan a estar más cerca de quién queremos ser.


Nuestra identidad y conocimiento se constituyen en contacto con otros. En este sentido, podemos tener clara nuestra percepción, pero también influye, y mucho, la mirada que tienen los demás hacia nosotros. Por eso digo, que si nuestra propia impresión es edificante, será más sencillo practicar acciones altruistas, sin remordimientos y nunca pensar que estamos actuando como un tonto. Si tienes una imagen de ti positiva y de respeto, estoy seguro de que serás mejor persona para contigo y con los demás.


¿Cómo conseguimos tener una imagen positiva de nosotros mismos?

Alcanzar este objetivo es sumamente difícil. Se trabaja cada día. Solemos hablarnos negativamente, sobre todo, cuando suponemos que debemos superar alguna adversidad y fallamos. Esto nos influye en nuestra percepción y en nuestra autoestima. Por ello, es fundamental tener un diálogo interno constructivo. Darnos tregua para fallar y aprender. No pasa nada. Así, cimentaremos una actitud ante la vida más resiliente. Y, ¿cómo se consigue? Como dice el autor mallorquín Joan Gallardo, debemos ir superando los seis obstáculos para alcanzar la felicidad. Para ir acercándonos a ella, nos habla de seis adversidades: uno mismo, la pareja (o querer tenerla), la familia, las amistades, el trabajo y el dinero. Si conseguimos dominar estos obstáculos, resultará más factible alcanzar la paz interior, y por tanto, ser buena persona. Quiero que tengas en cuenta que paz interior, felicidad y bondad, para mí, van de la mano. Es real que a la felicidad no se llega, más bien es el camino que vamos construyendo en la vida. Por ello, es tan complicada y llena de fluctuaciones. Pero puedo asegurar por experiencia que en las pequeñas cosas de la vida las encontramos (dormir bien, estar con los seres queridos, pasear por la montaña o la playa, hacer el amor, leer, viajar, etc.) y, a la vez, nos facilitan desarrollar la bondad. Y como la felicidad y la bondad caminan juntas, nos ayudan a convertirnos en una mejor persona.


“No ser amados es una simple desventura; la verdadera desgracia es no amar.”

Albert Camus


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¡Salud y vida!🤟🏿

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