¿De dónde venimos?
Si no has mirado con atención la foto que está arriba de este post, te invito a que te fijes en ella, porque es muy importante para la lectura de hoy. Esta imagen representa la historia de la humanidad como si fuera un libro de 1.000 páginas. Toda esta obra simboliza la narrativa del ser humano en la Tierra, que son más de 250.000 años. Cada fila significan 10.000 años y cada página del mismo, representan 250 años. ¿No te sorprende?
Todas los folios en blanco simbolizan el periodo en el que fuimos cazadores-recolectores. En la última fila, las páginas de color verde, son los inicios de la agricultura. Y por último, las páginas de color azul, representan la historia documentada con algunos ejemplos de personajes famosos que vivieron durante esos siglos: Buda, Aristóteles, Cleopatra, Jesús, Constantino, Mahoma, Carlomagno, Genghis Khan, Juana de Arco, Shakespeare, Newton y Gandhi.
La última página azul, la que está a la derecha y abajo si miras desde tu perspectiva, muestra nuestra historia más reciente. Solo contempla los últimos 250 años y, por tanto, nuestros postreros 100 años no simbolizan siquiera la mitad de esa última página.
¿Sigues pensando que nuestros genes están adaptados a la sociedad actual? No lo parece. Muchas de nuestras enfermedades son provocadas por el estilo de vida y los hábitos que tenemos.
Nuestras células esperan movimiento, ayuno, respeto de los ritmos circadianos, exposición al sol, un buen descanso, alimentación de comida de verdad, estímulos horméticos (frío, calor, entrenamiento de fuerza, etc) y buenos lazos afectivos. Cuando esto no es así, en cualquier instante de nuestra existencia llegará la enfermedad.
El ser humano lleva en la Tierra más de 250.000 años. Nuestra evolución nos ha permitido adaptarnos a cada contexto, perpetuarnos y llegar hasta el día de hoy. Nuestros genes son los mismos que los de aquellos primeros homo sapiens de la hoja inicial del libro del ejemplo. Por tanto, nuestra naturaleza es la misma, pero no la entidad que tenemos. Evidentemente, no me cambiaría en ningún caso por aquellos homínidos, ya que nuestra sociedad es más segura, no nos morimos de hambre, tenemos todas la comodidades, disponemos de tecnologías, etc. No existe comparación, pero sí que necesitamos una transformación a un estilo de vida que vaya en consonancia con la naturaleza y con nuestra naturaleza. En muchos casos nos hemos deshumanizado. Para una buena adaptación al contexto de ahora, es necesario dejar a un lado los “alimentos” ultraprocesados, el sedentarismo, el estar siempre metidos en “cajas” (el coche, el tren, el autobús, las oficinas y el trabajo, la propia casa, etc.). ¿Podemos cambiar alguna cosa para estar más cerca de nuestra naturaleza?
“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta a los cambios."
Charles Darwin
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¡Salud y vida!🤟🏿

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