La carga alostática
Vivimos unos tiempos en los que la exigencia para ser hiperproductivos es lo cotidiano, la ansiedad está a la orden del día y, en muchos momentos, nuestros actos los realizamos en piloto automático. Damos por hecho que esto es absolutamente normal. Hacemos y no sentimos. Sencillamente, no vivimos. Hemos abandonado por completo nuestra naturaleza y seguimos las líneas trazadas por otras personas. Pocos se paran a cuestionarse el por qué de sus acciones, de si les gusta lo que viven o de si tienen algún motivo para levantar el culo de la cama cada mañana. Todo este conjunto de elementos van construyendo nuestra percepción del mundo y nuestra carga alostática se va cargando. Una vez rebosa, ya no hay marcha atrás y puede aparecer la enfermedad, la depresión, el estrés, el sobrepeso o la obesidad.
Pero ¿qué es la carga alostática?
Se refiere al desgaste acumulado en nuestro organismo debido al estrés crónico. Incluye también la tensión psicológica, la física y la ambiental. Esta carga puede afectar a la salud a largo plazo, aumentando el riesgo de diversas enfermedades.
Me gustaría destacar el término estrés crónico, ya que pueden existir dudas al respecto. Este se define como una respuesta prolongada del cuerpo a situaciones estresantes que persisten durante un período extendido de tiempo. Puede tener efectos negativos en la salud física y mental si no se gestiona adecuadamente.
Una vez explicados estos dos términos, podremos entender la razón por la que quiero relacionar la carga alostática con el estrés, la ansiedad y las metas u objetivos que queramos asumir. En este caso, es imposible comenzar un nuevo propósito si no tenemos una carga alostática preparada para soportar la ansiedad que genera cualquier nueva acción o actividad que queramos implementar. Por ello, es fundamental ser conscientes, tener un para qué potente y razones ajustadas a nuestra realidad. Porque no es lo mismo, por ejemplo, comenzar a entrenar fuerza si acabo de ser madre, si mi relación sentimental se ha roto o si un familiar o amigo allegado ha fallecido. En estos casos, será más complicado iniciar una nueva meta. El hecho de emprender cualquier objetivo incluye ansiedad y estrés de por sí y, dependiendo de esta carga alostática, nos encontraremos en mejor o peor momento para asumirlo y, sobre todo, manterlo en el largo plazo.
Me gustaría que te imaginases la carga alostática como una regadera llena de agujeros que queremos abastecer de agua (yo me la imagino como la típica regadera de toda la vida hecha de plástico y de color verde). Si vamos llenándola poco a poco, estos orificios irán vaciándola. Pero si por el contrario, la llenamos muy rápido y con mucho caudal, da lo mismo que tenga agujeros, ya que no podrá drenar el agua y acabará rebosando.
Pues nuestro organismo, tanto a nivel mental como físico, funciona igual en relación a nuestro contexto. Por muchas actividades nuevas que queramos hacer, si nuestra carga alostática está muy alta, nos será muy complicado ejercer las acciones necesarias para desarrollarlas.
Para finalizar, si vamos a realizar una nueva meta, debemos conocer cómo estamos anímica y físicamente. Cuanto más fuertes nos encontremos, mayor probabilidad de éxito en nuestros objetivos, porque cuando aparezcan los obstáculos, estaremos preparados para superarlos. Al contrario, si estamos sobrepasados, no lograremos obtener resultados idóneos. La vida nos dispone unas herramientas para afrontarla y nosotros decidimos cómo jugarla. Lo importante no es la mano que nos ha tocado en la partida, sino más bien, saber manejar tus cartas.
«Reserva de vez en cuando unos días durante los cuales te contentarás con la comida más simple y la ropa más áspera. Luego te preguntarás: ¿Es esto lo que tanto temía?»
Séneca
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¡Salud y vida!

Qué recomiendas para poder disminuir la carga alostática?
ResponderEliminarParar, frenar, desconectar y sentir. Pararte a disfrutar para volverte a enganchar más tarde. Intentar relativizar lo que nos ocurre. 😉
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