Eres ‘princeso’ o ‘superhéroe’

¿Por qué he utilizado estos dos términos y en qué se diferencian? Para mí existen dos maneras de percibir la vida, una en la que elegimos ser víctimas de lo que nos ocurre, sin hacer nada y viviendo en la queja, y que además, en muchos casos ni siquiera somos conscientes. La otra forma de entender la existencia es la de sentirnos protagonistas de ella, responsables y valientes para, dentro de las acciones que podamos hacer, convertirnos en supervivientes. La primera opción no nos permite aprender y desarrollarnos, y la segunda, es de la que más podemos adquirir una experiencia constructiva y regeneradora. Cabe destacar que ninguna de las dos son fáciles de asumir, pero siempre deberemos elegir.


¿Qué es ser un “princeso”?

Este término designa un individuo que tiene una existencia en la que ha decidido no ser el protagonista. La responsabilidad de todo lo que le ocurre es de los demás, en este caso existen dos tipos:

-El que adopta una vida en la que todo lo malo que le pasa es culpa del mundo y no asume ninguna responsabilidad de lo que le acontece (pero, en cambio, lo bueno que le sucede sí que es gracias a él).

-El que asume que toda su infelicidad y las desgracias que le ocurren son solo culpa suya. Y en cambio, lo positivo que vive, es gracias a la ayuda externa que ha recibido.

Estas personas no viven su vida de manera plena, no aprenden ni se desarrollan, ya que la falta de humildad en el primer caso y el exceso en el segundo, es lo que no permite ver en qué nos equivocamos, pero tampoco cómo hemos conseguido acertar. 


¿Qué es un superhéroe?

Esta palabra representa al ser humano humilde, valiente y responsable de sus actos, que sabe en qué ha fallado y en qué ha acertado. Se define por entender que con sus acciones puede evolucionar, aprende tanto de lo bueno como de lo malo y vive una existencia plena. Esta opción no es nada fácil. Para ello debe tener conciencia de quién es y en quién quiere convertirse, de cómo es ahora para encontrar, poco a poco, las prácticas que le proporcionen estar un poco más cerca de la persona que anhela. Para conseguir esto hay que estar dispuesto todos los días a valorar qué puedes mejorar, qué responsabilidad tienes con tus acciones y con tus pensamientos. Todo redunda en alcanzar la paz interior y la serenidad. Las cosas no son lo que nos proporcionan la felicidad, sino nuestros actos y nuestras ideas (diálogo interno y externo).


Quiero mostrarte dos ejemplos para que sea más clarificador:

-Una “princesa”:

Una mujer de treinta y cuatro años que tiene una vida muy normal, parecida a la tuya y la mía. Se incorporó al mundo laboral con veinticuatro, una vez acabó la carrera. Cada mañana entre semana se levanta a las siete para ir a trabajar. Entra en la oficina a las nueve, sale a las seis y vuelve a casa para “tirarse” en el sofá, y así, ver una serie de Netflix o, en menor medida, se da un paseo. Cena sobre las diez, ve más series tirada en el cómodo sofá y a las doce se va a dormir.

Los fines de semana empieza su “libertad” cuando sale de currar el viernes por la tarde y se va de cañas con los compañeros que no aguanta. Pero el alcohol anestesia el asco que siente a ciertos compañeros. Se acuesta muy tarde. El sábado “amanece” pronto, sobre las once. Desayuna y se va a comer a casa de sus padres. Por la tarde ha quedado con otras amigas de “cerveceo”, se van de cena y acaba de fiesta hasta las cinco de la mañana. El domingo lo vive de resaca, en el sofá y de “tranquis”. Y el lunes vuelta a empezar. Entonces, cuando se levanta el lunes y se va a trabajar, en su mente le aparece este diálogo interno constante, el cual no mueve un dedo por cambiar: “Vaya mierda de trabajo y es que yo valgo menos aún. ¡Qué asco levantarse tan pronto, estoy reventada! Ahora a coger el coche, no me apetece una mierda. Y encima a aguantar a Juan, que es un pesado y me mira siempre las tetas. Para comer, ¡buf, vaya puta mierda de comida, una lasaña del Mercadona, estoy cansada de siempre lo mismo!”

Una vez termina su jornada laboral:

“Estoy destrozada, me voy a la pastelería y me compro un croissant de chocolate que me lo he ganado, menuda mierda de vida. Menos mal que ya he acabado de trabajar. Me voy a quedar en el sofá y me evado de la mierda de día hoy”.

Llega el momento de hacerse la cena:

“Buf, ¿y ahora me voy a poner a hacer la cena? ¡Ni de coña, estoy cansadísima! Me pido chino y solucionado. Mientras, termino de ver la serie que me está gustando. ¡Hostia, son las doce, qué tarde se ha hecho! Me voy a la cama”.

Ya en la cama: “Ahora no tengo sueño, me he desvelado, menuda mierda de vida, estoy harta”. Hasta que después de dos horas se queda dormida y al día siguiente vuelta a empezar. Lleva diez años haciendo lo mismo, en esta carrera de la rata, ¿te suena?


-Una “superheroína”:

Este caso es totalmente diferente, con una vida muy parecida pero por el contrario, con una mentalidad, unas acciones y, por tanto, una existencia muy distinta.

De lunes a viernes esta mujer de cuarenta y dos años se levanta a las seis para empezar el día. Sale del gimnasio después de ducharse y, desde allí, se va a trabajar. Entra a las nueve en la oficina y se marcha a las seis. Llega a casa, pone la ropa del gimnasio a lavar y se dirige a la cocina para prepararse el desayuno y la comida del día siguiente. Cuando acaba, se pone los auriculares y se da un paseo de cuarenta minutos. Entra a casa y se echa al sofá para leer un libro que le han recomendado. Sobre las ocho comienza a prepararse la cena, se la come y ve un rato una serie. A las diez se va a la cama y lee otro ratito. Se suele dormir alrededor de las diez y media. 

El fin de semana es bastante parecido, pero con más tiempo para el ocio. El viernes para cenar le gusta invitar a sus amigas para hacerlo especial, suelen comer hamburguesas o pizzas caseras. Se va a dormir pronto y se despierta el sábado temprano. Esa mañana le gusta desayunar tranquilamente viendo un podcast en Youtube y luego acostumbra ir a casa de sus padres y comer con ellos. Por la tarde, se da un buen paseo, ya que los fines de semana no suele ir al gimnasio. Por la noche, le encanta quedar con alguna amiga especial con la que comparte gustos y ha conocido en el gimnasio o en el trabajo. El domingo se lo regala para ella: leer, cocinar para las diferentes comidas de la semana, ir de senderismo por la montaña, coger la bici y dar una paseo por la playa, etc. regularmente son sus actividades. El domingo por la tarde lo usa para ver alguna película con palomitas. A la hora de cenar, sobre las ocho, le agrada preparar algo diferente, como cocinar mexicano o japonés. Sobre las diez se va a la cama para leer y se queda dormida. Y vuelta a empezar.

Lleva tres años adoptando este estilo de vida poco a poco. Su diálogo interno es el siguiente: “Me gusta mi vida y estoy haciendo lo que quiero hacer. Aunque tengo en mente algunos cambios, los haré poco a poco.” Cuando se equivoca: “No pasa nada, es normal. Estoy en el camino y es muy difícil acertar siempre.”

Cuando está triste: “Esto me ha dolido y es normal, pero pasará”.

Cuando encuentra alguna adversidad y existe frustración: “Es dificil de resolver, estoy enfadada porque no me ha salido como esperaba. Es normal. Cuando esté más tranquila, intentaré hacer todo lo que pueda para mejorarlo.”


Ser “superhéroe” no es nada fácil. Pero ser “princeso” tampoco. En los dos casos hay que elegir, actuar y sufrir, pero, ¿cuál de los dos te gustaría ser? 


“El autodominio es el camino hacia la libertad interior.”

Séneca


Si has llegado hasta aquí, solo puedo agradecértelo. Si te ha parecido interesante, por favor, compártelo con alguien a quien creas que le pueda ayudar. Muchas gracias.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El secreto de la eterna juventud

¿Quiénes somos?

Familia, amigos y entorno