Las virtudes que tienes
Todos los seremos humanos nacemos con unas virtudes y unos defectos, pero solo unos pocos descubren verdaderamente cuáles son. En general, creemos ser conscientes de nuestros defectos que, en algunos casos, nos atormentan y pueden llegar a limitar cualquier propósito que nos llene el corazón.
¿Te has preguntado alguna vez cuáles son tus virtudes? Yo mismo no me lo había planteado hasta hace poco. Sí que es verdad que sabía, más o menos, lo que se me daba bien, pero no había sido consciente de ello de manera más profunda. Puede ser que lo intuyera, pero estar seguro y potenciarlo para utilizarlo a mi favor y sacarle todo el jugo, no.
Nuestros atributos positivos suelen estar escondidos porque no hacemos una introspección clara ni tampoco realizamos un autoconocimiento consciente de quiénes somos. Es decir, en una sociedad que nos exige ser productivos, consumidores y en la que nuestro ocio va asociado a compartir, es más que complicado pararnos y escucharnos, para así, conocernos. Nuestra percepción del mundo va asociada a ese autoconocimiento, a nuestras experiencias, al dialogo interno y externo para, con todo esto, disponernos al juego de la vida. Y por tanto, deberíamos ser conocedores de cuáles son nuestras virtudes y, por ende, saber nuestras limitaciones.
¿Para qué quiero conocer mis virtudes? Creo que deberíamos entenderlas, indagar en nosotros mismos y, así, descifrarnos mejor. Ser conscientes de cuáles son nos puede ayudar a resolver problemas de una mejor manera. Por ejemplo, si tus virtudes son ser curioso, bondadoso, comprensivo y, además, te gusta tener mentalidad de aprendiz, seguramente tengas mayores alternativas para superar una adversidad u obstáculo en la vida. Si sabes cómo eres, estarás más dispuesto a resolver de una manera más constructiva un problema y, sobre todo, con menos miedo a fallar. Con todo ello, es más factible enfrentarnos a cualquier impedimento que nos exija lo mejor de nosotros, como la muerte de un ser querido, el fin de una amistad o de tu pareja, salir de un trabajo que te atormenta o comenzar otro en un lugar diferente, etc. Todas estas situaciones nos podrían ocurrir y si somos capaces de entender qué virtudes tenemos, nuestra autoestima estará más fuerte para afrontarlos.
¿Qué es una virtud?
Es una cualidad moral positiva que se considera buena o deseable en una persona. Implica comportarse de acuerdo con principios morales elevados (honestidad, generosidad, humildad, valentía, perseverancia, paciencia, empatía, gratitud, responsabilidad, compasión) con los que todos nosotros podemos sentirnos identificados si nos prestamos atención. Con estas virtudes podemos sacar el mejor partido a nuestra vida: sufrir menos, estar mejor preparados y más dispuestos a aprender y desarrollarnos, tener mayor serenidad, realizar mejores elecciones, etc.
No se trata de que las adivines ni tampoco que las inventes. Tus cualidades solo se pueden descubrir a través de tus experiencias: cuantas más vivas, mayores serán tus posibilidades de ser consciente de ellas. Algunas de tus acciones se verán salpicadas de miedo, porque él nos acompaña durante toda nuestra existencia. Sin el miedo sería imposible valorar cualquier barrera con la que tropezamos, porque en esas experiencias obtenemos el germen para aprender y superarnos.
Y tú, ¿qué virtudes posees?
“El autodominio es el camino hacia la libertad interior.”
Séneca
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