Del acierto también se puede aprender
Todo Internet está lleno de post de Instagram y Facebook, vídeos de Tiktok, Youtube y de otras redes sociales, en las que personas exitosas nos cuentan lo maravilloso que es cometer errores para poder aprender y renacer como el ave fenix de sus cenizas. Esas enseñanzas que les proporcionó el fracaso les permitieron alcanzar sus objetivos. Pero, por otro lado, no se habla de los aprendizajes que nos da también el acierto. Parece que no queda tan heróico o no vende tanto. Sin embargo, también encontramos a gente que ha conseguido el éxito gracias a haber conquistado victorias y a las que no les ha hecho falta fallar para aprender. El otro día, Elena, mi pareja, me lo comentaba. Y tiene razón. Poco se habla de las enseñanzas que nos proporcionan los logros, ¿no?
Y, ¿por qué quiero destacar el aprendizaje que existe en los aciertos? Porque considero que no estimamos lo que ya tenemos o lo que hemos conseguido. Dar gracias a la vida por quiénes somos y lo que tenemos cada día, nos ayuda a apreciarla y ser más felices.
Por ejemplo, en mi caso, he estudiado una diplomatura (ahora se denomina grado y en vez de ser de tres años, son cuatro) de magisterio en educación especial, y la cursé para trabajar en el lugar que ahora mismo estoy, en el centro educativo Albanta. Pues bien, cuando en 2004 acabé mis prácticas del ciclo de educación infantil en este centro, no sabía que justo, veinte años después, iba a tener mi plaza definitiva en esta institución. En aquel momento era un sueño y ahora es una realidad. Sinceramente, el valor que le daba en aquel año 2004, no es el mismo que en este momento. Imagino que cuando alcanzas una meta muy clara como esta, cuesta más ser consciente del mérito que tiene y relativizas su importancia. Ser consciente de esto ayuda a apreciarlo, a darte las gracias por la consecución y valorarla como es debido.
La vida te da pistas de aquello que nos regala felicidad. Y no se trata de las cosas materiales que, junto al dinero, pueden ayudarnos a tener una vida más cómoda pero no van a venir a solucionarte nada cuando estés jodido y pases por un mal momento.
El trabajo en uno mismo, el autoconocimiento y la reflexión, nos ayudan a ir descubriéndonos y comprendiéndonos. Cuando sientes que todo va cuesta arriba o que la vida no te da tregua y ocurren desgracias, puede suponer una enseñanza que esta te regala. Son difíciles de afrontar, pero aquí se crean dos caminos. Uno, el de ser víctima y el otro, el de ser aprendiz. ¿Cuál escogerías tú?
Yo lo tengo claro. Si tienes una visión de la vida de aprendiz, puedes afrontar los errores, las decepciones y las desgracias (muerte de algún ser querido, separaciones, despido del trabajo, etc) con mayor entereza. Cada obstáculo es una oportunidad para desarrollarte. Pero creo que en los aciertos, en las oportunidades y en la felicidad también existe el aprendizaje.
En mi caso, darme cuenta de lo que te he contado y pensar en aquellos años que soñaba con ser maestro de educación especial y ahora haberlo cumplido, me ha permitido sentirme en paz y valorarlo en la distancia del tiempo. Sinceramente, no había sido consciente hasta que comencé a escribir este texto. De verdad que no. Y como a mí, los deseos que tuviste en el pasado, se hayan podido convertir en realidad ahora y gracias a esta lectura te haya ayudado a recordar y darle el valor necesario, me haría muchísima ilusión por ti. Creo que darle la importancia que merece y aprender de nuestras conquistas es vital para sentirnos mejor en nuestras derrotas.
“El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene”.
Ralph Waldo Emerson
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