Creadores de contenido Vs consumidores.
Los creadores de contenido (no todos, aquí hablo de los que aportan verdadero valor) transmiten un conocimiento o información que puede sernos útil y necesario para alcanzar un objetivo o al menos nos pueden ayudar a aprender. Y los consumidores de ese contenido lo ven o escuchan de una manera pasiva, a no ser que, dando un paso hacia adelante, vayan construyendo su propio camino con la ayuda de ese conocimiento. Hacer es difícil, juzgar es lo sencillo. Esto último absolutamente todos lo podemos hacer sin ninguna complicación. El arte de criticar el trabajo de otros está a la orden del día y permite al individuo que lo practica sentirse superior porque él lo haría “mejor”. Pero realmente, ¿han dado ese paso? En la gran mayoría de las veces la respuesta es no.
Existen diferentes creadores de contenido: sobre nutrición, deportes, filosofía, sociología, economía, arte, etc. que aportan diferentes puntos de vista y nos permiten aprender desde un espectro mucho más amplio. Por otro lado, están las personas que solo consumen productos, que no digo que esté mal, debemos existir, en parte yo soy uno. Hay personas más activas y otras más pasivas. Para mí las que crean y las que son espectadoras pero pasan a la acción, tienen todo mi respeto. Estás son las que se encuentran más cerca de su propósito, sea el que sea. Quien intenta hacer aquello en lo que cree para desarrollar su máximo potencial, acaba descifrando el entramado que existe en su mente: ideas preconcebidas, creencias limitantes, experiencias anteriores y frustraciones del pasado. Dejar todo esto atrás y construir para estar más cerca de lo que uno quiere conseguir es un camino arduo y complicado, si no, ¿piensas que Jordi Wild, Ibai Llanos o Antonio García Villarán, por decir algunos creadores de contenido, les ha resultado fácil estar donde están o habrán tenido que renunciar a muchas cosas?
Lograr una aspiración vital tiene un peaje, todo lo tiene. Este será de unas proporciones u otras, dependiendo de la grandeza del mismo. Ese peaje se traduce en más tiempo de estudio, trabajo, dedicación y, en definitiva, obsesión hacia un objetivo. Las personas que crean, parten de una base que ya existe y tienen la oportunidad de mejorarlo o, incluso, les dan ese toque personal para que pueda ser más atractivo un producto, ya sea un libro, un podcast o cualquier cosa que se te ocurra.
Y es que unos invierten su tiempo para dar a conocer lo que han aprendido y otros absorben ese conocimiento que a su vez, podrían mejorarlo si quisieran. El ser humano ha evolucionado de esta manera. Cualquier avance de nuestras tecnologías son mejoras de las anteriores. El teléfono móvil que tienes en tus manos, hace diez años era muy diferente, por ejemplo.
La información está ahí afuera, solo debemos indagar dónde se encuentra la que nosotros queremos saber. Cuando mantienes esa mentalidad de aprendiz el mundo se vuelve más atractivo y, a la vez, siempre desconocido. Busca tu camino y sigue adelante.
“La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.”
Pablo Picasso
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