Correr para adelgazar

 

En la gran mayoría de casos todos comenzamos a correr para perder peso y vernos mejor. Pocos prosiguen porque les gusta o les hace sentir bien, y de paso, mejorar su salud cardiorrespiratoria. Hacer footing, si no te gusta, puede ser incluso contraproducente para tu salud mental. Y no hablemos ya de todas esas prácticas erroneas que a veces se suman a este deporte porque creemos que vayan a ayudar a perder grasa. Recuerdo cuando vivía en Valencia e íbamos al cauce del río para salir a caminar o a correr y escuchaba el plástico moverse debajo de la ropa de otras personas que salían a hacer running y pensaba: “¿qué les lleva a ponerse un trozo enorme de plástico que les recubra el cuerpo? ¿Lo hacen para sudar más?”

Y, efectivamente, la razón de esa pésima elección era sudar para así adelgazar. O eso pensaban ellos.


En nuestra sociedad sigue enquistada la idea de que correr es la manera de perder peso. Y esta es en parte falsa.

Todos solemos empezar por salir a correr cuando queremos adelgazar. Nos hemos pasado comiendo y/o bebiendo alcohol y queremos recuperar una figura que está en nuestra mente y que seguramente en realidad jamás existió, como tampoco existe la que ves en este momento en el espejo y que es por la que has decidido salir a trotar por tu localidad y verte “mejor”. Nuestra fisonomía no cambia en una o dos semanas. Podemos retener más o menos líquidos, pero para engordar necesitamos tiempo, comer mucho y ser sedentarios en el tiempo.


Salir a moverte por tu ciudad a un paso ligero es una vía para sentirte desatado, liberar endorfinas y hormonas que te ayudarán a sentirte mucho mejor después de correr. Como con cualquier deporte, nuestro cuerpo es una máquina perfecta y tiende a adaptarse con el paso del tiempo. Por ello, es absolutamente indispensable cambiar el trote, la zancada, el camino por el que corres (que sea con mayor pendiente, que haya desniveles, etc.) para que así sea un reto constante en el tiempo. Es como el principio para ganar masa muscular, que para lograrla necesitamos que haya una sobrecarga progesiva (hacer más repeticiones, mayor peso, menor descanso entre series, más sets, etc.). Repito, nuestro cuerpo es un engranaje que consigue adaptarse a todos los estímulos externos e internos que vamos realizando. Por tanto, para lograr un objetivo estético, salir a correr no es la mejor herramienta ni debería ser la única. El compendio perfecto para ello es el entrenamiento de fuerza, una alimentación nutritiva y equilibrada a tu objetivo, un buen descanso y control del estrés y, sobre todo, ser activo. Y en este último punto se puede incluir hacer “footing”, caminar, moverse en bicicleta o nadar.


Que quede claro que yo no lo hago, de momento no es una actividad que practique. Prefiero salir a caminar, a veces a un paso tranquilo, y otras, a uno más ligero, pero si sales a correr porque te gusta, es ideal. La cantidad de carreras que proliferan en esta época en pueblos y ciudades (maratones, K30, K21, K15, etc) demuestran que es una actividad que genera mucha adherencia en quien disfruta de ella. Sin embargo, si te calzas unas zapatillas por el simple hecho de perder peso, recuerda: no es la mejor opción. Podrás notar sus beneficios al inicio, pero mantenerlo en el tiempo, ya es otro cantar. Recuerda que correr es salud, pero si es lo único que practicas, no te ayudará a mejorar tu estética. Hay muchas formas de moverse y mantenerse activo, y correr es solo una de ellas. Puedes hacerlo si te gusta, pero no es estrictamente necesario mientras practiques el movimiento, que es uno de los cuatro pilares fundamentales de un estilo de vida saludable, junto a la nutrición, la fuerza y el descanso.


"Correr no es solo moverse rápido, es liberarse."

Jesse Owens


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