Preparémonos
Ya han pasado algunas semanas del acontecimiento catastrófico que asoló a las poblaciones del sur de Valencia, dejando muertos e incalculables daños materiales. Lo que cuenten las autoridades gubernamentales y medios de comunicación se quedará muy corto en comparación a la realidad que vivieron todas las familias, empresas y autónomos que lo han sufrido. Y es que ellos, mejor que nadie, saben por lo que han pasado y lo que les queda por vivir todavía.
Después de quitar barro, escombros, maleza, coches e incluso personas fallecidas, los vecinos de Valencia van a seguir necesitando ayuda durante mucho más tiempo y no solo en el inicio de toda esta tragedia. Estuvo muy bien y me emocionó ver tanta gente con enormes ganas de ayudar. Luego se desvaneció un poco esta sensación cuando ví a muchos haciéndose fotos y vídeos, y publicándolas en sus redes sociales. Para mí no tiene explicación alguna. Siento que si alguien ayuda a otro debería ser por puro altruismo y solidaridad. Pero también es verdad que cada uno actúa como mejor sabe hacerlo. Todos transitamos por nuestro camino, ni mejor ni peor, y nuestras conciencias dictan nuestros actos y pensamientos.
Pero ¿por qué he puesto este título al post? Porque no estamos preparados para estos desastres, para ese estrés tan increíblemente agudo y, por desgracia, muchas personas lo han pagado con sus vidas. Es real que este tipo de sucesos son complicadísimos de lidiar y tendemos a defendernos conforme podemos. Unos ayudan con su fuerza, otros con su inteligencia y algunos con su dinero. Cada cual como puede y quiere. Sin embargo, detente un instante e imagina que te encuentras parado dentro de tu coche y encerrado. Observas, sin dar crédito, como el asfalto se va convertiendo en pocos minutos en agua, un río pasa por los laterales de tu vehículo y cada vez está más alto. Donde antes había una autopista, ahora hay mismo hay un torrente. No sabes qué hacer. Tu automóvil parece una barca y no eres consciente de lo puede seguir aconteciendo. Sobre todo y lo más importante, no sabes cómo debes reaccionar. Insisto, no estamos preparados para esto, porque creemos que no necesitamos saber una serie de prácticas e ideas que pueden ayudarnos a estar más capacitados para los desastres naturales. Vivimos en una “sociedad segura”.
La culpa la puede tener el político de turno, el estado o quien nosotros queramos, pero ¿qué puedes hacer tú para sentirte mejor preparado? Esta es la cuestión que nos permite enfrentarnos con mejores herramientas. Y ¿cómo me preparo para una lluvia torrencial e inundaciones? O, ¿como me dispongo para salir de un coche y nadar a contracorriente dentro de una masa enorme de agua que me puede arrastrar? ¿Cómo puedo afrontar la muerte tan cerca? Estas serían las cuestiones clave.
Nunca será suficiente, pero sí que nos ayudaría tener la muerte presente cada día y, sobre todo, practicar acciones para alejarla de nuestro lado. Hoy podemos morir, pero no lo sentimos así, parece que somos casi inmortales. ¿Pero hacemos algo por ello? En general no, pero el “memento mori” de la filosofía estoica ayuda: tener la muerte presente para vivir el ahora con toda nuestra conciencia. Es muy útil vivir el presente, valorar lo que somos y quién queremos ser, sentirnos agradecidos por lo que tenemos y dedicar nuestro esfuerzo en lo que depende de nosotros. Qué difícil es, aunque se escriba sencillo.
El ser humano necesita tiempo para sí mismo, un espacio diario para la introspección, fundamental para hacer frente a nuestras debilidades y hallar las fortalezas. En esta sociedad todo esto pasa desapercibido. No sabemos de qué somos capaces y no nos ponemos a prueba ante pequeñas incomodidades: no entrenamos fuerza, no descansamos bien, no nos alimentamos equilibradamente, no tenemos un tiempo diario para meditar, siempre estamos a la misma temperatura, etc.
Todas estas acciones son eliminadas de la ecuación de nuestra cotidianidad. Pero cuando ocurren accidentes extraordinarios como el mencionado el que nos ha sucedido, es cuando podemos entenderlo. O puede que no. Cada día intento estar mejor preparado, aunque siga pensando que nunca es suficiente.
“El carácter no puede ser desarrollado en tranquilidad y quietud. Solo a través de la experiencia de pruebas y sufrimiento puede el alma fortalecerse, inspirarse y lograrse el éxito.”
Helen Keller
Si has llegado hasta aquí, solo puedo agradecértelo. Si te ha parecido interesante, por favor, compártelo con alguien a quien creas que le pueda ayudar.
Muchas gracias

Comentarios
Publicar un comentario