Fracasar no puedes
Sí, el título del texto podría haber sido: “No puedes fracasar”. Pero quiero enfatizar la palabra fracasar porque siempre la he tomado como un sinónimo de cerrar puertas, de finalizar con rabia algún objetivo que no he conseguido, o del que no me he atrevido a llegar al final por miedo. Sin embargo, hace unos años comencé a pensar en este verbo como una oportunidad para emprender de nuevo, como un volver a empezar.
“A ver, tú, ¿qué es un sustantivo?”
Y aparte de no entender cuál es la funcionalidad real para la vida (no entiendo por qué se sigue estudiando la gramática en las escuelas de esta forma, pero esto es ya para otro post) sigo sin comprender para qué insisten en exigir que los niños y niñas lo “aprendan” sin ser significativo para ellos. Y respondías como podías:
“Creo que es lo que se dice del verbo.”
Contestabas, casi sin pensar, lo primero que te había pasado por la mente al recordar la última clase. Además, la boca te temblaba del miedo y, encima, estabas obligado a responder inmediatamente. Evidentemente fallabas. Y, ¿qué ocurría? Pues que lo asociabas a fracaso y, en muchos casos, podía empequeñecer durante mucho tiempo tu seguridad, y lo que es peor, tu autoestima.
Desde bien pequeños nos presionan para responder enseguida y acertar, y si no, ya no vale. Has perdido. No tienes más remedio que resignarte y creer que eres un fracasado porque no has encontrado la respuesta correcta, bien sea por no saberlo o por no haberlo estudiado.
Pero nada más lejos de la realidad. La vida es más compleja que todo esto. No existe una sola respuesta para una pregunta. Existen diversos caminos para nuestras experiencias que pueden llegar a sorprendernos y hacernos descubrir, como es mi caso, nuevas opciones: escribir libros, hacer un podcast de divulgación u ofrecer charlas y cursos. Nos surge un ego altruista cuya misión es compartir aquello que nos ha ido bien.
Por tanto, si te tropiezas con fracasos, que nada ni nadie te diga que no puedes seguir, incluso ni tú mismo. Si tienes un ápice de ilusión y fuerza, ¿por qué no?
Es hora de cambiar el chip, de decidir cambiar creencias obsoletas y limitantes, de respirar con fuerza y lanzarse a lo que quieras conseguir. Será difícil y arduo. No habrá mucha gente que te anime a continuar. Pero cualquier objetivo nuevo que vayas a comenzar será un enorme reto que te pondrá a prueba en todos los sentidos.
Sé ese niño de escuela que mira a su maestra después de que le inste a contestar y le diga:
“Ahora mismo no te puedo responder porque necesito tiempo para saber qué es lo que quiero decirte.”
Tomáte tu espacio, párate y busca qué va contigo. Solo así sentirás que nada es tan inmediato y que contestar enseguida puede conducirte a la ansiedad y al error. Todo tiene su tiempo y, ser consciente de ello en un contexto en el que se prima la inmediatez y la productividad, ayuda a situarte en el aquí y el ahora. Siente, respira y, sencillamente, vive.
“El único error real es aquel del que no aprendemos nada."
John Powell
Si has llegado hasta aquí, solo puedo agradecértelo. Si te ha parecido interesante, por favor, compártelo con alguien a quien creas que le pueda ayudar.
Muchas gracias

Comentarios
Publicar un comentario