Una buena ducha fría

 

Hace algunos posts estuvimos comentando la importancia de la hormesis para que nuestro organismo vaya adquiriendo una serie de beneficios que no se consiguen si no le aplicamos un poco de incomodidad. Y no hay mejor remedio molesto que una buena ducha fría.

¿Recuerdas que es la hormesis? Es un fenómeno en el que a dosis bajas o moderadas de una sustancia o agente estresante podemos obtener efectos beneficiosos o estimulantes, mientras que dosis altas, pueden ser perjudiciales. Esencialmente, es el principio de "lo que no te mata te hace más fuerte". 

(Aquí lo puedes leer)

https://sepiaesunaflor83.blogspot.com/2024/03/que-es-la-hormesis.html


Pues bien, la ducha fría es un hábito que ayuda a que nuestras mitocondrias estimulen la biogénesis mitocondrial, que es el proceso de creación de nuevas de estas células y la mejora de su función. La exposición al frío puede activar ciertas vías metabólicas y hormonales que promueven la salud mitocondrial y aumentan la producción de energía en ellas.

Las mitocondrias tienen varias funciones importantes en la célula, incluyendo la producción de energía a través de la respiración celular, la regulación del metabolismo de lípidos y carbohidratos, la síntesis de ciertos aminoácidos y la regulación del estrés oxidativo.


Pues bien, todo esto te parecerá fetén, pero no apetece nada darse una ducha fría. Estoy de acuerdo contigo, y más aún, en pleno invierno. Pero, y si vemos juntos cómo comenzar poco a poco a implementarlas en nuestra vida, qué beneficios tiene y para qué nos puede ayudar en la salud. A lo mejor cambias de opinión como hice yo hace unos meses (no hace tanto que comencé a practicarlo casi todos los días, aunque no me apetezca nada). Quiero añadir que, aunque conocía esta práctica hace ya algún tiempo, no me había decidido hasta ahora porque no era consciente de sus beneficios. Y, ¿cuáles son?


1.Mejora la circulación sanguínea:

El agua fría puede estimular la circulación sanguínea, lo que ayuda a mejorar la salud cardiovascular y reducir la inflamación.


2.Fortalece el sistema inmunológico:

Al someter el cuerpo al estrés leve del frío en un corto periodo, se puede fortalecer el sistema inmunológico, haciéndolo más resistente a enfermedades.


3.Aumenta la energía:

Las duchas frías pueden proporcionar un impulso de energía similar al de una taza de café, gracias a la liberación de hormonas como la adrenalina.


4.Mejora el estado de ánimo:

El agua fría puede estimular la liberación de endorfinas y mejorar el estado de ánimo, ayudando a combatir el estrés, la ansiedad y la depresión.


5.Ayuda a “quemar” grasa:

Algunos estudios sugieren que la exposición al frío puede activar la grasa marrón, un tipo de grasa que oxida calorías para generar calor corporal, lo que podría ayudar en la pérdida de peso (aunque esa oxidación no es excesiva).


6.Reduce la inflamación:

Las duchas frías pueden ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo, lo que puede ser beneficioso para personas con problemas inflamatorios crónicos.


7.Mejora la piel y el cabello:

El agua fría puede cerrar los poros de la piel y sellar la cutícula del cabello, lo que puede hacer que estos luzcan más saludables y radiantes.


8.Aumenta la alerta mental:

El shock del agua fría puede mejorar la claridad mental y la concentración, lo que puede ser útil para comenzar el día con energía y enfoque.


9.Mejora la recuperación muscular:

Después del ejercicio intenso, las duchas frías pueden ayudar a reducir la inflamación muscular y acelerar la recuperación.


10.Fomenta la resistencia al estrés:

Al acostumbrar al cuerpo a situaciones de estrés moderado, como el frío, se puede mejorar la capacidad para manejar el estrés en general.


Bien, cada uno de estos beneficios han sido una razón por la que empecé a implementarla en mi vida. No se trata de hacer un cambio muy grande, más bien, nos conviene practicarlo poco a poco. Por ejemplo, cuando comencé con las duchas frías no lo hice en pleno invierno ya que es más duro. Así que las inicié en el mes de abril. Después, paulatinamente fui ampliando el tiempo de exposición, de entre veinte y treinta segundos, hasta el minuto y medio que aguanto ya. 

Por ejemplo, en mayo me fui a Formentera, no hacía mucho calor, pero sus aguas turquesa me parecen una pasada y quería sumergirme en ellas. El agua estaba fría, pero sin problema pude meterme y disfrutar de la sensación. Sí, como lo has leído. Me lo pasé muy bien. Y esto es porque hace unas semanas atrás a la fecha de la escapada a Formentera, había empezado con este tipo de duchas. Esto me hizo reflexionar que si no hubiera comenzado con las duchas frías, adaptando mi cuerpo a estas temperaturas, no me hubiera bañado en esas aguas turquesas y no me hubiera deleitado tanto de esos días. No hacía excesivo calor, entre decinueve y veinte grados. Pero se estaba bien al sol. La vida es esto, aprovechar los pequeños momentos para sentir que son únicos e irrepetibles.


“Reserva de vez en cuando unos días durante los cuales te contentarás con la comida más simple y la ropa más áspera. Luego te preguntarás: ¿Es esto lo que tanto temía?”

Séneca


Si has llegado hasta aquí solo puedo agradecértelo y si te ha parecido interesante, por favor, compártelo con alguien que creas que le pueda ayudar. Muchas gracias. 

¡Salud y vida!


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