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Mostrando entradas de diciembre, 2024

Preparémonos

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Ya han pasado algunas semanas del acontecimiento catastrófico que asoló a las poblaciones del sur de Valencia, dejando muertos e incalculables daños materiales. Lo que cuenten las autoridades gubernamentales y medios de comunicación se quedará muy corto en comparación a la realidad que vivieron todas las familias, empresas y autónomos que lo han sufrido. Y es que ellos, mejor que nadie, saben por lo que han pasado y lo que les queda por vivir todavía. Después de quitar barro, escombros, maleza, coches e incluso personas fallecidas, los vecinos de Valencia van a seguir necesitando ayuda durante mucho más tiempo y no solo en el inicio de toda esta tragedia. Estuvo muy bien y me emocionó ver tanta gente con enormes ganas de ayudar. Luego se desvaneció un poco esta sensación cuando ví a muchos haciéndose fotos y vídeos, y publicándolas en sus redes sociales. Para mí no tiene explicación alguna. Siento que si alguien ayuda a otro debería ser por puro altruismo y solidaridad. Pero también es...

Y le llaman suerte

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Los éxitos y triunfos personales son la punta de un iceberg cuya base consiste en todo lo que se ha tenido que hacer, sacrificar y luchar para lograr metas. También se incluyen todos sus fracasos, que no suelen ser pocos. Y hay quienes dicen que solo es suerte. ¿En serio, de verdad? Los que llaman a otros afortunados ignoran todo lo que estos han tenido que hacer para alcanzar sus objetivos. Sabrás tan bien como yo que nadie regala nada, que la vida resulta complicada y si quieres conseguir algo, hay que luchar mucho y no siempre se conquista. Es más sencillo quedarnos con que a ese fulano se lo han regalado todo, o que viene de una familia con mucho dinero, o incluso que tiene enchufe porque ha logrado un ascenso o una plaza en un buen trabajo. Así es más fácil convecernos de que lo que soñamos es inalcanzable y no vamos a arriesgar ni un ápice de algo que tengamos “asegurado”. Somos así, en general: conformistas con poca aspiración, e incluso, con una ambición aparcelada y encajonada...

¡Todo es malo!

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En el post me voy a centrar en hablar sobre los tres macronutrientes, de por qué han sido demonizados cada uno de ellos y cuáles son sus beneficios. En otras ocasiones ya he hablado por separado de los hidratos de carbono, de las grasas y las proteínas, pero me gustaría que juntos reflexionemos sobre los intereses existentes en la industria de la alimentación y de cómo también intentan convencernos de que algunos alimentos que se relacionan con los macronutrientes, como las verduras, las frutas o los cereales (hidratos) la carne, los huevos o el pescado (proteínas) y los quesos, el tocino o los frutos secos (grasas) pueden ser negativos para nuestra salud.   Las empresas que venden productos alimentarios tienen un interés: ganar dinero. Y para ello, utilizan todas las artimañas necesarias, legales y cerca de la ilegalidad, para convencernos de que el producto “X” es contraproducente para la salud o es la panacea para mejorarla. Y te puedo asegurar que lo consiguen aunque sea mentir...

El entrenamiento de fuerza es lesivo

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Claro que lo puede ser, pero no entrenar es todavía peor. En el post de hoy voy a desgranar los beneficios del levantamiento de pesas (ya sabes, siempre hablo de cargas externas o con tu propio peso) en contraposición a no practicarlo. Mi fuente de inspiración para un profundo cambio en mi estilo de vida fue el entrenamiento de fuerza. Y en estos aproximadamente cuatro años no he dejado de evolucionar. Durante este tiempo he parado de entrenar por lesión una sola vez: tuve un dolor en el hombro que perduró casi un año, hasta remitir y curarse. Y, ¿qué crees que me ayudó a que desapareciera? Entrenar fuerza. Evidentemente tuve que eliminar algunos movimientos o realizar los ejercicios con menos peso. Esto me ayudó, por un lado, a reducir mi ego (tuve que aminorar tanto las cargas, como las repeticiones y modificar los ejercicios, es decir, resignarme a no poder hacer aquello que me hubiera gustado practicar) y por otro, mejorar mi movilidad, el rango de recorrido del propio movimiento y...

Hay alimentos buenos y malos

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Es paradójico que en este momento de la historia en el que tenemos una abundante información sobre cualquier tema, existen creencias erróneas sobre si la comida es buena o es mala. Los alimentos y los “alimentos” (me refiero a cualquier ultraprocesado designado como negativo para la salud) no son malos en sí. Lo que sí es rotundamente perjudicial para nuestra salud es el sedentarismo, el poco y el mal descanso, la cronodisrupción (no respetar los ritmos circadianos), el estrés crónico, comer cada hora y media, etc. Que de manera puntual comas algún tipo de alimento que, supuestamente es adverso para nuestro organismo, no supondrá ese daño si se cumple con lo básico: ser activo, buen descanso, nutrición equilibrada y nutritiva en un 80-90%, entrenamiento de fuerza e intentar controlar el estrés y la ansiedad. Para mí no hay comidas buenas o malas, existen elecciones y emociones positivas o negativas hacia ella. Porque si tu tienes un estilo de vida y unos hábitos acordes a tu naturaleza...