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Preparémonos

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Ya han pasado algunas semanas del acontecimiento catastrófico que asoló a las poblaciones del sur de Valencia, dejando muertos e incalculables daños materiales. Lo que cuenten las autoridades gubernamentales y medios de comunicación se quedará muy corto en comparación a la realidad que vivieron todas las familias, empresas y autónomos que lo han sufrido. Y es que ellos, mejor que nadie, saben por lo que han pasado y lo que les queda por vivir todavía. Después de quitar barro, escombros, maleza, coches e incluso personas fallecidas, los vecinos de Valencia van a seguir necesitando ayuda durante mucho más tiempo y no solo en el inicio de toda esta tragedia. Estuvo muy bien y me emocionó ver tanta gente con enormes ganas de ayudar. Luego se desvaneció un poco esta sensación cuando ví a muchos haciéndose fotos y vídeos, y publicándolas en sus redes sociales. Para mí no tiene explicación alguna. Siento que si alguien ayuda a otro debería ser por puro altruismo y solidaridad. Pero también es...

Y le llaman suerte

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Los éxitos y triunfos personales son la punta de un iceberg cuya base consiste en todo lo que se ha tenido que hacer, sacrificar y luchar para lograr metas. También se incluyen todos sus fracasos, que no suelen ser pocos. Y hay quienes dicen que solo es suerte. ¿En serio, de verdad? Los que llaman a otros afortunados ignoran todo lo que estos han tenido que hacer para alcanzar sus objetivos. Sabrás tan bien como yo que nadie regala nada, que la vida resulta complicada y si quieres conseguir algo, hay que luchar mucho y no siempre se conquista. Es más sencillo quedarnos con que a ese fulano se lo han regalado todo, o que viene de una familia con mucho dinero, o incluso que tiene enchufe porque ha logrado un ascenso o una plaza en un buen trabajo. Así es más fácil convecernos de que lo que soñamos es inalcanzable y no vamos a arriesgar ni un ápice de algo que tengamos “asegurado”. Somos así, en general: conformistas con poca aspiración, e incluso, con una ambición aparcelada y encajonada...

¡Todo es malo!

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En el post me voy a centrar en hablar sobre los tres macronutrientes, de por qué han sido demonizados cada uno de ellos y cuáles son sus beneficios. En otras ocasiones ya he hablado por separado de los hidratos de carbono, de las grasas y las proteínas, pero me gustaría que juntos reflexionemos sobre los intereses existentes en la industria de la alimentación y de cómo también intentan convencernos de que algunos alimentos que se relacionan con los macronutrientes, como las verduras, las frutas o los cereales (hidratos) la carne, los huevos o el pescado (proteínas) y los quesos, el tocino o los frutos secos (grasas) pueden ser negativos para nuestra salud.   Las empresas que venden productos alimentarios tienen un interés: ganar dinero. Y para ello, utilizan todas las artimañas necesarias, legales y cerca de la ilegalidad, para convencernos de que el producto “X” es contraproducente para la salud o es la panacea para mejorarla. Y te puedo asegurar que lo consiguen aunque sea mentir...

El entrenamiento de fuerza es lesivo

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Claro que lo puede ser, pero no entrenar es todavía peor. En el post de hoy voy a desgranar los beneficios del levantamiento de pesas (ya sabes, siempre hablo de cargas externas o con tu propio peso) en contraposición a no practicarlo. Mi fuente de inspiración para un profundo cambio en mi estilo de vida fue el entrenamiento de fuerza. Y en estos aproximadamente cuatro años no he dejado de evolucionar. Durante este tiempo he parado de entrenar por lesión una sola vez: tuve un dolor en el hombro que perduró casi un año, hasta remitir y curarse. Y, ¿qué crees que me ayudó a que desapareciera? Entrenar fuerza. Evidentemente tuve que eliminar algunos movimientos o realizar los ejercicios con menos peso. Esto me ayudó, por un lado, a reducir mi ego (tuve que aminorar tanto las cargas, como las repeticiones y modificar los ejercicios, es decir, resignarme a no poder hacer aquello que me hubiera gustado practicar) y por otro, mejorar mi movilidad, el rango de recorrido del propio movimiento y...

Hay alimentos buenos y malos

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Es paradójico que en este momento de la historia en el que tenemos una abundante información sobre cualquier tema, existen creencias erróneas sobre si la comida es buena o es mala. Los alimentos y los “alimentos” (me refiero a cualquier ultraprocesado designado como negativo para la salud) no son malos en sí. Lo que sí es rotundamente perjudicial para nuestra salud es el sedentarismo, el poco y el mal descanso, la cronodisrupción (no respetar los ritmos circadianos), el estrés crónico, comer cada hora y media, etc. Que de manera puntual comas algún tipo de alimento que, supuestamente es adverso para nuestro organismo, no supondrá ese daño si se cumple con lo básico: ser activo, buen descanso, nutrición equilibrada y nutritiva en un 80-90%, entrenamiento de fuerza e intentar controlar el estrés y la ansiedad. Para mí no hay comidas buenas o malas, existen elecciones y emociones positivas o negativas hacia ella. Porque si tu tienes un estilo de vida y unos hábitos acordes a tu naturaleza...

¡Qué obsesión!

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Si te dijera las veces que me han dicho esta frase, dirías que soy un exagerado y que no será para tanto. No es que sea para tanto, pero al inicio de comenzar mi cambio de hábitos para tener un estilo de vida más saludable, sin querer, me molestaban los comentarios y me hacía cuestionarme mucho. Cuando inicias una transformación y construyes una nueva vida, la gente se extraña y cree que es algo pasajero, que volverás pronto a lo que “eres”. Y algunos no se van a quedar en esto, sino que también te expresarán su opinión no demandada: “Es que desde que estas con el régimen y haciendo deporte te veo muy obsesionado”. Esto me lo han dicho muchas veces, y a ti te lo seguirán diciendo por cualquier ajuste    que quieras implementar en tu salud. Y no es nada fácil ignorar esas opiniones, es complicado seguir adelante con tus metas cuando la gente que te rodea duda de ti. Mientras los “obsesionados” cuidamos de nuestra salud, construyendo unos hábitos basados en una alimentación equi...

Una mente más fuerte

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Una de las cualidades que más me ha aportado el entrenamiento de pesas es una mentalidad más fuerte. En estos momentos tengo más determinación en lo que hago, mayor seguridad, y mi foco en lo que quiero hacer y ser, está un poco más definido. Ni es ni ha sido fácil. Pero cada paso que doy, por minúsculo que sea, es un 0,1% superior a lo que fui. Trabajar nuestra mente es una de las acciones que más rédito nos puede regalar para afrontar nuestra existencia. ¿Y por qué el entrenamiento de fuerza, aparte de fortalecer los músculos, también lo hace con la mente? Cuando tu entrenamiento está pautado, un principio para seguir progresando y, sobre todo, ver crecer y aumentar tu masa muscular, es el de sobrecarga progresiva, que consiste en aumentar la carga, las    repeticiones de un ejercicio, el número de series o reducir el descanso entre ellas. Cuando tu cuerpo, en este caso los músculos, luchan por desplazar una carga hacia arriba o abajo y vences esa resistencia, tu cerebro tam...

Correr para adelgazar

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  En la gran mayoría de casos todos comenzamos a correr para perder peso y vernos mejor. Pocos prosiguen porque les gusta o les hace sentir bien, y de paso, mejorar su salud cardiorrespiratoria. Hacer footing, si no te gusta, puede ser incluso contraproducente para tu salud mental. Y no hablemos ya de todas esas prácticas erroneas que a veces se suman a este deporte porque creemos que vayan a ayudar a perder grasa. Recuerdo cuando vivía en Valencia e íbamos al cauce del río para salir a caminar o a correr y escuchaba el plástico moverse debajo de la ropa de otras personas que salían a hacer running y pensaba: “¿qué les lleva a ponerse un trozo enorme de plástico que les recubra el cuerpo? ¿Lo hacen para sudar más?” Y, efectivamente, la razón de esa pésima elección era sudar para así adelgazar. O eso pensaban ellos. En nuestra sociedad sigue enquistada la idea de que correr es la manera de perder peso. Y esta es en parte falsa. Todos solemos empezar por salir a correr cuando queremo...