Ni blanco ni negro, todo en su contexto
En los últimos posts he recalcado que para conseguir cualquier objetivo nunca debemos simplificarlo en todo o nada. No existe un camino hacia una meta que sea blanco o negro, por tanto, es imposible que sea perfecto. Así pues, deja de flagelarte y boicotearte. Todo depende de los matices y el contexto, y por ello actuaremos partiendo desde nuestra singularidad. Y eso, ¿cómo se hace? Para hacer una evaluación y tomar decisiones sobre “cómo y porqué” actuar, necesitamos un “para qué” consistente. Este es el punto de partida para construir cualquier objetivo, ya sea de desarrollo personal, económico, de salud (nutrición y/o entrenamiento) o el que queramos cambiar. Al inicio tenemos mucha motivación que nos proporciona el impulso para comenzar. Más adelante nos ayudará a resistir la disciplina, ya que el aliciente del arranque se pierde. Y por último, la voluntad nos suministrará la energía para continuar en los momentos más duros, que es cuando hay dudas. En este sentido debemos mitigar ...